lunes, 20 de febrero de 2012
Samantha Reed

"Job respondió entonces al SEÑOR. Le dijo: «Yo sé bien que tú lo puedes todo, que no es posible frustrar ninguno de tus planes…De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos" Job 42:1-2, 5 (NVI)
         
Lectura:   

Algunas veces no confío completamente en que Dios ha preparado cosas buenas. Para mí, para mi familia, para mis amigos y para otros.

El año pasado estuvo inundado de casas reposeídas, pérdida de negocios, alacenas y tanques de gasolina vacíos para aquellos que yo amo. Se han enfrentado a intentos de suicidio, sobredosis de drogas y pérdida de seres queridos. Familiares y amigos han pasado por infidelidades en el matrimonio, hijos sentenciados a la cárcel, un segundo año de desempleo, carros dañados, iglesias dividiéndose y la lista continúa.

No estoy segura de que él pueda redimir el dolor, recuperar lo que se ha perdido, sanar todo lo que se ha roto. ¿En verdad él puede unir las piezas del año pasado y darnos un futuro de esperanza?

Ahora mismo las circunstancias muestran otra cosa, y si me guío por lo que dicen las circunstancias, estoy lista para creer que la respuesta es no, el Señor no puede.

Pero las circunstancias dicen cosas que pueden cambiar en un momento.

Y la realidad es esta: Dios nunca cambia. Su poder para dar un futuro y una esperanza nunca cambia. Su palabra nunca cambia. Entonces, cuando la vida nos envía olas de duda y desesperanza de la autoridad de Dios sobre las circunstancias, yo re-leo pasajes de su fidelidad y redención. Me vuelvo otra vez a la verdad.

Al mismo tiempo que la familia de Job, su hogar, sus cultivos y su salud se desvanecían…Dios estaba preparándose para darle el doble de todo lo que había muerto, le habían robado o se había dañado.
Cuando José era un esclavo y un prisionero…Dios lo estaba preparando para hacer de él el segundo al mando en Egipto.

Cuando Ruth estaba sin hogar,  una viuda…Dios estaba creando un hogar en el corazón de Booz para que ella fuera esposa, madre y la tatara-tatara-tatarabuela de su hijo.

Mientras Lázaro estaba atado a su ropa fúnebre…Dios estaba formado el soplo para darle una nueva vida.
En el momento en que David cayó en adulterio…Dios estaba haciendo los arreglos para que se levantara en arrepentimiento. 

Cada vez que Saulo crucificaba cristianos…Dios veía a Pablo predicando al Cristo crucificado.
Con cada golpe con el que Sarai hería a Agar…Dios veía a Sarah golpeando sus celos, su orgullo y dudas con el nacimiento de Isaac.

Cuando Ester era solo una niña  huérfana temblando de temor por su vida…Dios abrió el camino para que su hija hiciera temblar un reino y salvara a su pueblo.

Mientras Raab acogía a hombres en el refugio de su cama…Dios vio el refugio para los espías en su techo.

Cuando Pedro perdió su fe y negó a Jesús…Dios lo vio atrayendo muchos a la fe y proclamando al Cristo.

Mientras Moisés mataba al egipcio con su mano…Dios lo veía escribiendo los 10 mandamientos con esas mismas manos.

Cuando María vio morir a Jesús, ¡Dios vio a Jesús resucitado y sentado en su trono celestial!

No importa cuán terribles o deprimentes eran las circunstancias, Dios transformó cada una de ellas en un futuro de esperanza.

Nuestro versículo clave nos asegura que ninguno de sus planes puede ser frustrado.  A pesar de lo que esté pasando en la vida, estas historias de redención y esperanza dicen la verdad. Dios puede y lo hará: devolver, restaurar, reavivar y renovar. Él ve más que los problemas del presente y esta prendiendo una chispa de fuego para alumbrar tu futuro con esperanza.

Abrámonos a mirar cómo sus planes para el futuro se van haciendo realidad. Y creamos que él puede tomar cualquier circunstancia y usarla para bien y para su gloria. 

Amado Dios: Estoy tan agradecida de que no solo ves mi futuro, sino que tú lo has planeado. Gracias por tu fidelidad. Y por grabar estas historias de vidas en las que convertiste un pasado terrible en un futuro de esperanza. Te pido que hagas lo mismo por mis circunstancias. En el nombre de Jesús, Amén.

Pasos para la aplicación:

Abre la palabra de Dios y busca verdades de su poder y de sus buenos planes. Busca circunstancias parecidas a las que estás pasando ahora. Por ejemplo: si te han tratado injustamente; anímate con la historia de Daniel en el pozo de los leones. Si luchas con la infertilidad, encuentra esperanza en la historia de Ana; si estás orando por familiares para que se acerquen a Dios, anímate con la historia de la redención del hijo pródigo.
 
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Puntos para reflexionar:
 Independientemente de las circunstancias, declara: Dios está siempre de mi lado y está trabajando a mi favor. Hoy voy a dedicar un momento para escribir acerca de todas las veces en las que Dios fue fiel conmigo el año pasado.

Versículos que te darán fuerza:
Génesis 50:19b-20a, —No tengan miedo —les contestó José—. ¿Puedo acaso tomar el lugar de Dios? Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente. (NVI)

Salmos 40:5  Muchas son, SEÑOR mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus bondades en favor nuestro.  Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar. (NVI)

© 2012  de Samantha Reed. Todos los derechos están reservados.  

Gracias por su ayuda editando este devocional.
Wendy Bello, editora
Judith Hernandez
Ana Stine
Natash Curtis
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