domingo, 4 de marzo de 2007
lunes, marzo 5 Animo para hoy: “Bolsas Llenas de Bendiciones" por: Van Walton Directora Ministerio Hispano Conferencista Certificada Versículo Clave: Juan 4:28, “La mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y le dijo a la gente:” (BLS) Hoy lea el capitulo entero. Escriba el versículo. Memorice lo. martes, marzo 6 Devocional Para Hoy: Si lees el versículo en el contexto, rápidamente comprenderá, que ‘la mujer’ es la famosa mujer que se encontró con Jesús junto al poso de agua. Aunque hace muchos años que vivió, nosotras tenemos varias cosas en común con ella. Ella dejó su casa, como todas lo hacemos, con planes de ir a llenar su jarrón de agua. Ahora, todas no vamos al poso hoy día, pero las mujeres si hacemos muchos viajes al mercado cada semana. ¿Te haz fijado que costoso sería abandonar sus comestibles? Esta mujer dejó su jarra de agua y realizó que las bendiciones mayores que Jesús da son las mejores de todas las que el mundo da. Regresando de la tienda, apago mi carro y salgo fuera de el, descargando mis comestibles. Sostengo tres bolsas en un brazo y dos en el otro. También, de atrás de la silla, encuentro mi cartera y la coloco en mi mano. Cierro la puerta tras de mí con la rodilla. De repente me doy cuenta de todo lo que llevo cargando, bolsas, cartera, llaves, saco, ropa recién llegada de la tintorería y creo que no podría cargar ninguna cosa más. Como una contorsionista subo las escaleras, abro la puerta y cargo todo a mi cocina. Regreso al garaje y saco todo el resto de mis compras, y dejo mis paquetes: bolsas de comestibles sobre la mesa, mi cartera reposa en el escritorio, mi saco echado en la silla, las llaves tiradas junto a la cartera, la ropa colgada sobre una puerta en el corredor, y regreso al garaje a cerrar el carro. Inmediatamente me di cuenta que estaba viviendo una de las lecciones difíciles de Jesús. Tenía que llevar y dejar unos paquetes en la cocina antes de volver al carro para llenar mis brazos de las otras bolsas. Estos paquetes, llenos de comestibles para la familia y el perro, jabones, medicinas, flores, y cositas de casa, se parecían a las bendiciones que nos da el Señor. Nos acostumbramos a estas bendiciones que nos dan aliento, gozo, y propósito y empezamos a depender sobre ellos. No queremos dejarlos. Queremos siempre cargarlos porque nos dan confianza y consuelo. Si no nos cuidamos veremos que las bendiciones se han convertido en ídolos. Es importante que siempre sepamos que ellos son regalos de Dios, pero no son Dios. Muchas veces ponemos demasiada atención en las bendiciones y no en El que da las bendiciones y olvidamos adorar y dar gracias al único quien nos bendice. Dios me ha pedido muchas veces que dejara las bendiciones que El me ha dado: amigas, hijos, casas, carrera, valor, importancia… No he querido despedirme de una amiga o mandar mi hijo a la universidad. Quise apretarlos en mis manos. He sentido pena en retirarme de mi carrera sin cumplir mis ambiciones. Con mucha emoción decidí quedarme en casa con mis hijos, aunque fue la decisión que siempre iba a hacer cuando nacieron mis bebes. La soledad casi me ahogó después de mudarme a un lugar extraño, un lugar donde yo no tenía valor ni importancia. Pero las bendiciones que Dios me entrega a mis manos vacías las recibo con gusto. “Bolsas” llenas de bendiciones llegan a desbordarse y son tan abundantes. Mi amiga vive en una amorosa ciudad que yo ahora puedo visitar. Mi hijo se graduó de la universidad y está en México construyendo iglesias. Quedándome en casa con mis preciosos hijos me ha dado memorias que siempre tendré guardados en mi corazón. ¡Estoy siempre agradecida! Ahora Dios me llama a una nueva carrera, que me llena de gozo. ¿Y qué acerca de la época de soledad? Durante estos tiempos difíciles, estoy disponible para venir ante el Señor. El me prepara para mí nueva dirección. Regresé al carro para los últimos paquetes. Allí estaba la bolsa con el pastel de ángeles, las fresas, y la crema. Había depositado las papas, cebollas, zanahorias, curas y medicinas. Ahora mis manos libres y abiertas estaban listas para aceptar las bendiciones más dulces – postre después de nuestra cena. La próxima vez que tienes que dejar una bendición, recuerde esta verdad: Dios tiene un postre dulce preparado por ti. El está esperando el momento que tú abres las manos para recibir las bendiciones mejores que Él te ha preparado. Mi oración para hoy: Querido Señor y generoso Padre, Eres el único que puede darme lo que necesito. Perdóname por no estar concentrada en ti y tu creación. Cada bendición viene de ti. Tú me das lo mejor. Perdóname por hacerme ídolos de las cosas que tú me das. Confío en ti solamente. En el Nombre de Jesús,Amen. miércoles, marzo 7 Aplicación: · ¿Qué bendiciones necesitas dejar que se vayan? · Haga una lista de todo lo que ha recibido de la gracia de Dios. jueves, marzo 8 Puntos para Reflexionar: · Recuerde, manos llenas y ocupadas no dejan espacio para Dios. · ¿Por qué no tengo la libertad de dejar que se vayan mis bendiciones? · ¿De verdad confío en mi Señor y Salvador? · ¿Puedo abrir mis manos vacías hacia dios, pidiéndole que me cambie las bendiciones del pasado para nuevas bendiciones? viernes, marzo 9 Versículos para Recordar: Isaias 43:19 (a), “ ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta?” (NVI) Juan 4:10, “Jesús le respondió: ‘ --Tú no sabes lo que Dios quiere darte, y tampoco sabes quién soy yo. Si lo supieras, tú me pedirías agua, y yo te daría el agua que da vida.’” (BLS) Gálatas 4:9, “ Pero ahora conocen a Dios. Mejor dicho, Dios los conoce a ustedes. Por eso no puedo entender por qué se dejan dominar de nuevo por esos dioses falsos. ¡Si no tienen poder, ni valen nada!” (BLS) Santiago 4:7, “ Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón!” (NVI) 1 Juan 2:17, “Pero lo malo de este mundo y de todo lo que ofrece, está por acabarse. En cambio, el que hace lo que Dios manda vive para siempre.” (BLS)
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