lunes, 7 de mayo de 2012

 Judith Hernández

“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.” 1 Juan 5:14 (NVI)

Lectura:
Me sentía apta para el trabajo y me sentía capacitada para el mismo, pero cuando me comparé con otra candidata para el mismo trabajo perdí toda mi confianza.
Había solicitado un trabajo de intérprete para el cual me consideraba muy capaz. Había hecho varios cursos para interpretar, había estudiado ingles por varios años y el interpretar para los clientes era una labor adicional en casi todos mis trabajos. 

Coloqué la hoja de vida para el puesto, muy confiada en mis estudios y mi experiencia y mis aptitudes personales. Le oré a Dios que me permitiera trabajar como intérprete en esta ocasión. 

Entonces llegó la llamada para la entrevista.  Ese día caminé segura hacia esa sala donde cuatro personas me entrevistarían. También me harían un examen de traducción y otro de interpretación simulando un caso. Luego completé algunos documentos necesarios para contratar a alguien. No podía sino dar gracias a Dios porque sabía que ese trabajo ya era mío.  

El examen fue bien; el ejercicio de interpretar de maravilla. Y cuando salí, ya para despedirme, me encontré a otra mujer y la saludé.  Ella, al igual que yo, venía para la entrevista, los exámenes y el proceso de elección. Cuando compartí con ella supe que tenía grandes cualidades, y al igual que yo, también podría ser elegida para el trabajo. Mi corazón se entristeció; mi confianza se derrumbó; mi fe se desvaneció. 

Es tan fácil perder nuestra fe, por la duda… por la comparación.  

Cuando nos comparamos, siempre habrá alguien más grande que nosotros y más pequeño que nosotros, pero no habrá nadie igual que nosotros.

¿Sabías que Dios ha dado a cada una un don y un regalo perfecto para así usarnos? Él también tiene un lugar y un momento perfecto para usarnos a cada una de nosotras. Entonces, ¿por qué nos es tan fácil compararnos con otros y pensar que lo que tenemos no es válido, o pensar que lo que otros tienen es mejor?

Diferente no significa mejor. Simplemente Dios ha capacitado a cada una de nosotras con un don diferente para lo que hemos sido llamadas.
Fue tan fácil perder mi confianza, en mí misma y en mi Dios.

Todavía no sé si me llamarán para ese trabajo, o no, ¡si obtendré el puesto que estoy buscando o no! Pero hoy puedo decir que esta es la confianza que tengo acerca de Dios: “que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.” (1 Juan 5:14 (NVI)) Y con el trabajo o sin el trabajo continúo confiando en que Dios tiene lo mejor para mí y a su tiempo me lo dará.
Amado Señor: 

Por favor, no permitas que la duda y la comparación derrumben la confianza que tengo en ti y en tu palabra. Amado padre, que pueda confiar en ti, en mí  y en los dones  que has puesto en mí, sabiendo que en tu tiempo serán usados. En el nombre de Jesús, amén.

Pasos para la aplicación:Si la duda y la comparación te han hecho perder la confianza en ti y en Dios, busca versículos de la biblia que te confirmen lo que Dios tiene para ti, y confía que a su tiempo llegará. 

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Puntos para reflexionar: ¿Alguna vez has dejado que la duda desvanezca tu confianza?
¿Algún día te comparaste con otra persona y perdiste la confianza en ti misma?
Hoy toma una libreta y escribe las cualidades y dones que Dios ha puesto en tu vida, reflexiona en ellas, y dale gracias a Dios por ellas.

Versículos que te darán fuerza:
Salmos 40:4,Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.” (NVI)

Filipenses 3:3b, “…nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos.” (NVI)

Eclesiastés 3:1, “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (RVR1960)

© 2012 de Judith Hernández. Todos los derechos están reservados.
Proverbios 31 Ministerios para la mujer 616-G, Matthews-Mint Hill Road Matthews, NC 28105 www.proverbs31.org
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