jueves, 29 de marzo de 2012
Melissa Taylor
Proverbios 31 Ministerios para la mujer

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.”Proverbios 16:3 (NTV)

Lectura:

Yo no quería hacer ni pensar en lo que es necesario hacer hoy, así que lo pospuse hasta mañana. Entonces mañana lo dejé hasta la mañana siguiente. Cuando finalmente hice lo que estaba posponiendo, estaba estresada, de mal humor o convencida de que no necesito hacer mi tarea en lo absoluto. Estos son algunos de mis “voy hacerlo mañana”:

Voy a empezar mi dieta…mañana.

Leeré mi Biblia y oraré…mañana.

Voy limpiar mi casa…mañana.

Llamaré a mi amiga…mañana.

Voy a almorzar con mi hijo…mañana.

Le llevaré dulces a mi vecina…mañana.

Dedicaré tiempo de calidad con mi esposo…mañana.

Dios nos dio 24 horas cada día. Cómo utilizarlas depende de mí. Puede que no complete cada tarea asignada en un solo día. Pero seguir postergando cosas importantes que necesitamos hacer no es ser una buena administradora del tiempo ni de las tareas que Dios me ha dado.

Hubo una temporada de mi vida tan mala con eso de postergar las tareas y metas que me atrasaba en todo. Quería que las cosas cambiaran, pero mis decisiones no lo reflejaban. Dormir prevalece a levantarme y pasar un tiempo a solas con Dios. Las hamburguesas y las papas fritas llenaban mi plato en lugar de ensalada y una sopa saludable. Las revistas ocupaban mis manos en lugar de la ropa para lavar. Prefería la televisión al ejercicio. Y escogía pasar tiempo con mis amigas en lugar de pasar tiempo con mi esposo.

Día tras día tenía buenas intenciones para hacer cambios.

Día tras día las posponía hasta mañana.

Al final me sentía como un fracaso.

Tomó una simple frase de mi hija de tres años para pasar de la apatía a la acción. Hace unos años planificamos un viaje familiar a Walt Disney World. Cometí el error de decirle a Haley Grace con meses de antelación. Cada día ella preguntaba: "¿Vamos a Disney World hoy?"

Una y otra vez yo respondía: "Hoy no. No vamos dentro de tres meses… cinco semanas más… ocho días… más". La noche antes de irnos anuncié la noticia que ella había estado esperando. "Hayley Grace, ¡mañana nos vamos a Disney World!"

A la mañana siguiente se despertó temprano y corriendo hacia mi habitación antes de que yo estuviera fuera de la cama. "Mamita, mamita, ¿hoy es mañana?" Yo estaba muy emocionada al responderle: "¡Sí! ¡Hoy es mañana!"

Entonces me di cuenta y decidí que iba a empezar a hacer de hoy mi mañana.

En lugar de perder un tiempo precioso, empecé a gastarlo en oración, pidiéndole a Dios que me mostrara qué tarea le gustaría a él que yo completara hoy. Oré por fortaleza y perseverancia para lograr lo que él me había dado. Y pedí a algunas amigas que me dieran ánimo y a la vez yo les daría ánimo para que ellas lograran sus metas.

Puse en práctica hoy lo que había estado posponiendo hasta mañana

¿Qué cambios, metas o intenciones has pospuesto hasta mañana? Hagamos nuestra lista de "tareas pendientes", nuestra lista de "tareas de hoy". No sólo tendremos un sentido de realización sino que también causaremos un impacto hoy. ¡Hoy es mañana!

Estimado Señor, nunca parece que hay suficientes horas en el día para hacer todo lo posible. Ayúdame a discernir la diferencia entre lo que es importante y lo que no es importante y establecer mis prioridades de manera que sea agradable para ti. Te pido la disciplina y la motivación para empezar todos y cada uno de los días. En el nombre de Jesús, Amén.

Recursos sugeridos:

Cuando compras algún recurso a través de los Ministerios Proverbios 31 dejas una huella la eternidad porque tu compra apoya las diversas esferas que sin costo alguno ofrece este ministerio para dar esperanza. Quisiéramos competir con los precios que ofrecen los enormes almacenes que venden en línea, pero sencillamente no podemos hacerlo. Por lo tanto, agradecemos muchísimo todas y cada una de las compras que hagas con nosotros. ¡Gracias!

Más recursos

Para más de este estudio visita Aventuras de Fe


Refleja y responde:

Haz una lista de cambios que necesitas hacer. Ponlos por orden, comenzando por el más importante. Ora y pídele a Dios que te ayude a finalizarlos. Llama una amiga y pídale a ella también que te ayude con esta lista.

¿Por qué no hago lo que necesito hacer hoy?

Versículos que te darán fuerza:

Génesis 2:2, “Al llegar al séptimo día, Dios descansó porque había terminado la obra que había emprendido.” (NVI)

© 2012 de Melissa Taylor. Todos los derechos están reservados.


Gracias por su ayuda editando este devocional.
Wendy Bello, editora
Judith Hernandez
Ana Stine
Natash Curtis
Waleska Nickerson
Veronica Young
lunes, 19 de marzo de 2012
Bienvendia a nuestra lectura para hoy, pero primero deseamos invitarte a 


Ella ...habla
siempre con sabiduría, y da con amor sus enseñanzas
Proverbios 31:26
Querida amiga,

Sabiduría con salsa, ministerio para la mujer, junto con Proverbs 31 Ministries, She Speaks, espera ofrecerte una tarde llena de enseñanza y ánimo.

¿Estás hambrienta por la palabra de Dios y anhelas enseñar Su palabra con autoridad y excelencia? ¿Tu Corazón está ardiendo por las mujeres heridas? ¿Dios te está llamando a un ministerio de enseñar o dar conferencias? ¿Has estado enseñando por años y necesitas un tiempo de refrigerio y renovación?

Ella habla es una conferencia creada para lideres como ti, quienes desean guiar a mujeres hacia el amor y la esperanza que nos ofrece nuestro Padre celestial.

Ya sea que estés guiada a hablar en grandes coliseos o dirigir un estudio bíblico en la iglesia, esta conferencia te equipará con las herramientas para

  •  desarrollar un tema y compartir tu mensaje efectivamente
  •  preparar, presentar y pulir tu presentación
  •  dar a conocer y promocionar tu ministerio
 sábado, julio 21
 Concord, Carolina del norte
 3:00 PM ~ 9:00 PM
 $50.00 ~ clases, recursos, y cena
 Para registrarte o más información  
 van@proverbs31.org
 ¡te esperamos!
 La conferencia se llena cada año antes de mayo.   No esperes. Regístrate hoy.

ESCUCHAR A DIOS
Renee Swope
Miembro del Equipo de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


Juan 5:19, “Entonces Jesús explicó: «Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sólo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo,” (NTV)

Lectura:

Quiero ser una mujer que escucha a Dios. Pero algunas veces no estoy segura de si es Dios quien habla o si son simplemente mis pensamientos.

Y si soy verdaderamente honesta, cuando sí lo siento susurrando a mi corazón, no me quedo contenta con lo que siento que él me está diciendo. Por ejemplo, cuando supe sin duda que Dios me guiaba a dar mi testimonio en público. Le huí a esa tarea durante unos diez años.

Al mismo tiempo he aprendido durante los últimos veinte años que, cuando escucho a Dios, descubro sus mejores intenciones para mí. Y mi confianza en él crece.

He visto vez tras vez que sus caminos llevan a su bondad, y cuando lo sigo, sus misericordias me siguen a mí. Al final de una trayectoria espiritual de diez años, huyendo de lo que a mí me asustaba más: contarles a otros la historia de mi vida cuento de mi vida deshecha, le entregué a Dios lo que él me estaba pidiendo.

Empecé escuchando, acercándome a él. Al mismo tiempo, puse mi fe completamente en él para experimentar el vivir cada día en su presencia y en sus promesas. A partir de ese momento sus planes se revelaron día tras día. 


Honestamente pensaba que le había escuchado a él todo ese tiempo, pero un día mientras buscaba la dirección de Dios para unas decisiones que debía tomar, el Espíritu Santo me mostró que yo tenía el hábito de pedirle a Dios qué era lo que Él deseaba de mí y dónde quería que yo pasara mi tiempo. Entonces lo hacía sin depender de él para cada paso del camino.

Muchas veces buscaba los planes grandes para mi vida, convencida de que si los encontraba, entonces podría llegar a ser la mujer que él había creado.

Tal vez has pensado: “Si tan solo Dios me mostrara cuál trabajo tomar con qué hombre casarme en cuál ministerio meterme…entonces mi vida estaría completa y yo podría confiar en él de todo corazón”.

El problema es que a veces vemos un poquito de adónde Dios nos va a llevar y pensamos que sabemos cómo llegar solitas.

Es posible que veamos lo que Dios quiere que hagamos y pensemos que entendemos como Él quiere que lo hagamos. ¡Cuántas veces he cometido ese error y luego me he preguntado por qué no sigo adelante!

Él desea mi dependencia diaria y pasar tiempo conmigo en intimidad. Y a él le interesa más mi carácter que el horario que he puesto para él en mi calendario.

En el versículo clave de hoy Jesús nos dice que él dependía del Padre para todo lo grande y lo pequeño que estaba escrito en el plan para su vida. Jesús escuchaba a Dios y le obedecía rápidamente. “…Les digo la verdad, ‘el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sólo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo’” (Juan 4:19, NTV).

Como Jesús, descubriremos el propósito de Dios para nuestras vidas con corazones dependientes que sigan escuchándole a él día tras día, momento tras momento. Pongamos nuestros corazones, mentes, y almas donde van para escuchar cómo él nos habla a nosotras hoy.

Querido Señor, quiero llegar a ser una mujer que te escuche a ti. Vengo hoy a ti con un corazón que busca, no solamente dirección, sino discernimiento, humildad, y dependencia de ti a cada paso del camino. En el nombre de Jesús, Amén.

Recursos sugeridos:

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¿Cómo sabemos si Dios nos está hablando? Visita el blog de Wendy, De mujer a mujer, donde ella enseña más de cómo poder escuchar a Dios con confianza.

Refleja y responde:

 ¿Leo mi Biblia para conocer las palabras y los pasos de Dios? ¿Trato de escuchar la voz de Dios o supongo que ya lo sé todo?

• Toma tiempo para salir del mundo y aquietarte durante diez o quince minutos.

• Dile a Dios que quieres que él te hable por medio de un versículo, una canción, una persona, o un susurro en tu alma.

• Habla con él sobre tus planes para el día y pídele que te muestre los planes que Él tiene para ti. Dale permiso interrumpir tus pensamientos y agenda y guiarte en una dirección diferente si así lo desea.

• Entonces alístate para un día lleno de aventura y amistad mientras caminas de la mano de tu Creador.

Versículos para recordar:

Salmos 119:16: “Me regocijaré en tus estatutos No me olvidaré de tus palabras.” (RV 1960)

Juan 14:31: “…pero el mundo tiene que saber que amo al Padre, y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga.” (NVI)

1 Samuel 3:10: “…el SEÑOR vino y llamó igual que antes: —¡Samuel! ¡Samuel! Y Samuel respondió: —Habla, que tu siervo escucha.” (NTV)

© 2012 de Renee Swope. Todos los derechos están reservados.



Gracias por su ayuda editando este devocional.

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Judith Hernandez
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Si vives cerca de Charlotte, Carolina del norte, tal vez esta conferencia es para ti:                                
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Querida amiga, 

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                                                                                                                                                     Lectura:

Quiero ser una mujer que escucha a Dios. Pero algunas veces no estoy segura de si es Dios quien habla o si son simplemente mis pensamientos. 

Y si soy verdaderamente honesta, cuando sí lo siento susurrando a mi corazón, no me quedo contenta con lo que siento que él me está diciendo. Por ejemplo, cuando supe sin duda que Dios me guiaba a dar mi testimonio en público. Le huí a esa tarea durante unos diez años.
Al mismo tiempo he aprendido durante los últimos veinte años que, cuando escucho a Dios, descubro sus mejores intenciones para mí. Y mi confianza en él crece. 

He visto vez tras vez que sus caminos llevan a su bondad, y cuando lo sigo, sus misericordias me siguen a mí. Al final de una trayectoria espiritual de diez años, huyendo de lo que a mí me asustaba más: contarles a otros la historia de mi vida  cuento de mi vida deshecha, le entregué a Dios lo que él me estaba pidiendo. 

Empecé escuchando, acercándome a él. Al mismo tiempo, puse mi fe completamente en él para experimentar el vivir cada día en su presencia y en sus promesas. A partir de ese momento sus planes se revelaron día tras día

Honestamente pensaba que le había escuchado a él todo ese tiempo, pero un día mientras buscaba la dirección de Dios para unas decisiones que debía tomar, el Espíritu Santo me mostró que yo tenía el hábito de pedirle a Dios qué era lo que Él deseaba de mí y dónde quería que yo pasara mi tiempo. Entonces lo hacía sin depender de él para cada paso del camino. 

Muchas veces buscaba los planes grandes para mi vida, convencida de que si los encontraba, entonces podría llegar a ser la mujer que él había creado. 

Tal vez has pensado: “Si tan solo Dios me mostrara cuál trabajo tomar; con qué hombre casarme; en cuál ministerio meterme…entonces mi vida estaría completa y yo podría confiar en él de todo corazón”. 

El problema es que a veces vemos un poquito de adónde Dios nos va a llevar y pensamos que sabemos cómo llegar solitas. 

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1 Samuel 3:10: “…el SEÑOR vino y llamó igual que antes:   —¡Samuel! ¡Samuel!  Y Samuel respondió:    —Habla, que tu siervo escucha.”  (NTV)

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Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
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Ana Stine                                                                                                                                      Natasha Curtis      
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martes, 13 de marzo de 2012
Glynnis Whitwer
Proverbios 31, Ministerios para la mujer

Gálatas 6:2, “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” (NVI)

Lectura:

Recuerdo que hacía mucho calor ese día del verano en que mi mamá, mi hermana menor, y yo manejábamos hacia el oeste en el desierto de Arizona. Habíamos visitado familia en California. Lizzie y yo todavía no teníamos edad para manejar, así que nos entreteníamos atrás leyendo.

Cuando paramos para echarle gasolina al auto, mi hermanita y yo nos quedamos sentadas, mientras nuestra mamá salió. Había mucho viento esa tarde, y se podía ver que los árboles se mecían en el aire. Mi madre se puso el cabello detrás de la oreja mientras se inclinaba sobre la bomba de la gasolina. Dentro de segundos una ráfaga fuerte de viento sopló a través de la gasolinera, y levantó el borde de su falda.

Normalmente ella habría usado una enagua, pero en esta distancia larga del desierto, decidió no ponérsela por cuestión de comodidad. Lamentablemente, el viento levantó su falda, y dejó ver las piernas, las nalgas y mucho más…de manera que todos los otros clientes pudieron ver un espectáculo. Mi madre, sin saber lo que había pasado, continuó con su trabajo de echarle gasolina al auto.

Mi hermana y yo, por otra parte, lo vimos todo. ¡Uno pensaría que las hijas juiciosas y buenas habrían gritado por la ventana diciéndole a su mamá que se cubriera! Sin embargo, nos doblamos una encima de la otra por la risa.

Nuestra risa no nos dejó anunciar lo que estábamos viendo. Con lágrimas cayendo sobre nuestras mejillas seguíamos riendo.

Mamá acabó con la bomba, arregló su falda y nos fuimos de esa estación. ¡Esperábamos no ver nunca más a esos clientes!

Qué lástima que, aunque éramos niñas, no tuvimos el sentido de mostrarle a nuestra mamá lo que estaba pasando.

Esto, para mí, es una enseñanza muy importante. Muestra lo que puede suceder cuando el cuerpo de Dios no trae a la luz la verdad en la vida de otro.

El versículo clave es Gálatas 6:2, que dice: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.” Le antecede este versículo: “Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.”

Las mujeres cristianas deben de cuidar las espaldas de sus hermanos y hermanas cuando perciben el pecado. Al ver que una hermana está en terreno peligroso, necesitamos corregirle y ayudarle a identificar sus pecados y pedir perdón. Esto lo hacemos para “llevar sus cargas.”

Señalar a nuestras amigas su comportamiento es muy difícil. No queremos ofender. Pero cuando los creyentes ayudan a otros creyentes, ayudan que el cuerpo de Dios se mantenga puro. La meta de Dios es unidad y pureza entre la iglesia (Efesios 3-4), pero podemos fácilmente sacrificar la pureza por lo que creemos que es la unidad.

Para hablar la verdad se necesita mucha oración, apoyo y un espíritu sensible. No nos corresponde juzgar a nuestra amiga, solamente ayudarle a ella que lleve sus cargas.

También es una buena idea que, si vemos que la falda de nuestra amiga se levanta mostrándonos lo que no se debe ver, le ayudamos a ponerla en su lugar. (Disculpa, mamá.)

Padre que estás en los cielos, te alabo por el amor que nos das. Aunque ves mi pecado, todavía me amas. Gracias por traer hermanas y hermanos a mi vida para que me ayuden a permanecer fiel a ti. Te pido que me des un espíritu de humildad para recibir sus correcciones. Y si me estás llamando para que ayude a una hermana que está viviendo en pecado, oro para que me des sabiduría. En el nombre de Jesús te pido todo esto, Amén.


Recursos relacionados:

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Refleja y responde:

Identifica una amiga o alguien en la familia que anda por un terreno peligroso. Haz una cita para hablarle sobre tus inquietudes.

¿Alguna vez alguien te ha corregido? ¿Qué pudiste aprender?

¿Cuáles son algunas razones específicas por las que no hablas sobre las inquietudes que tienes con respecto a alguna hermana?

¿Por qué desea Dios la unidad y pureza en su iglesia?

¿Qué puedes hacer para crear una relación honesta con tus amigas cristianas?

Versículos que te darán fuerza:

Efesios 4:25: “Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo.” (NVI)

2 Timoteo 4:2: “Quiero que anuncies el mensaje de Dios en todo momento. Insiste en anunciarlo, aunque no parezca ser el mejor momento. Muéstrale a la gente sus errores, corrígela y anímala instrúyela con mucha paciencia.” (BLS)

Lucas 17:3: "Así que, ¡cuídense! Si tu hermano peca, repréndelo y si se arrepiente, perdónalo”. (NVI)

Gálatas 6:1: "Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.” (NVI)

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lunes, 5 de marzo de 2012
Wendy Pope
Miembro del Equipo
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer

“Después de orar al Dios del cielo…” Nehemías 2:4b (NTV)


Lectura:

Yo he sobrevivido muchísimos retos en la vida. ¡A veces siento como que me persiguen! Y me pregunto si tendré la energía suficiente para enfrentar el próximo desafío. Cada reto me deja exhausta, pues consume mis fuerzas, la alegría de vivir, la fe y la esperanza.

Durante tiempos de dificultad, mis amigas me animan a que busque aliento y dirección en las Escrituras. Ellas también oran por mí y me recuerdan que la oración tiene poder. Pero muchas veces, agobiada por el peso de mis circunstancias, siento que no me quedan fuerzas para orar.

Es entonces que me acuerdo de un hombre en la Biblia que enfrentó retos muy difíciles, retos que hubieran podido robarle todas las fuerzas. Este hombre se encontró con obstáculo tras obstáculo. Sin embargo, nunca estuvo lo suficientemente cansado como para dejar de orar.

Nehemías lloró por la condición en que los cautivos encontraron a Jerusalén cuando regresaron de Babilonia. Él se propuso ayudar a su pueblo a reconstruir los muros de la ciudad, y contaba con el favor del rey y con la presencia de Dios. ¡Quién hubiera imaginado los retos que este santo varón tuvo que enfrentar! Los funcionarios públicos se burlaban de él y trataban de desanimarlo y de bloquear el progreso de la reconstrucción.

Pero él respondió a cada insulto, a cada obstáculo, de la misma manera: con oración.

Tanto para Nehemías como para el resto del pueblo israelita, la oración fue la receta perfecta que los revivió, restauró sus fuerzas y los animó a continuar reedificando. Por medio del poder de la oración, ellos vencieron a sus enemigos y lograron terminar de reconstruir los muros de Jerusalén.

¡Qué lección tan importante para todo aquel que, agobiado por sus problemas, se siente demasiado cansado para orar!

¿Y qué de ti, amada hermana? ¿Has enfrentado situaciones en las que el cansancio te desmoraliza y sientes como que ya no tienes fuerzas para elevar tu plegaria al Señor? Te animo a que sigas el ejemplo de Nehemías y que no dejes de orar. Permite que el poder de la oración renueve tu espíritu y restaure tu mente y tus fuerzas. La oración te infundirá la energía que necesitas para vencer al enemigo y para alcanzar la victoria en tiempos de dificultad.

Amado Dios: Te ruego que me des fuerzas para orar. Creo y confieso que la oración puede ayudarme a enfrentar los retos de hoy y a alcanzar la victoria en el futuro. Ayúdame a imitar el ejemplo de tu siervo Nehemías. Gracias por el poder que recibo cuando busco tu rostro. En el nombre de Jesús, Amén.


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Refleja y responde:


Copia Nehemías 2:4b en una tarjeta de cartulina y colócala en un lugar visible, que te recuerde que, aún cuando te sientas cansada o agobiada por los retos de la vida, la oración renovará tus fuerzas.

Recuerda que Nehemías consideró la oración como la primera y no la última opción. ¡Imita su ejemplo!

¿Cómo calificarías tu vida de oración? ¿Te sientes satisfecha con el tiempo que le dedicas?

¿Estás pasando por alguna dificultad? ¿Crees realmente que la oración puede cambiar tu situación? Pregúntate por qué lo crees o por qué no.


Versículos que te darán fuerza:


Daniel 9:19: “¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, atiéndenos y actúa! Dios mío, haz honor a tu nombre y no tardes más; ¡tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo!” (NVI)

Habacuc 1:5: “¡Miren a las naciones! ¡Contémplenlas y quédense asombrados! Estoy por hacer en estos días cosas tan sorprendentes que no las creerán aunque alguien se las explique.” (NVI)

Efesios 3:20: “Al que puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginarnos o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros.” (NVI)

Romanos 8:26-27, “Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.” (NVI)

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