lunes, 26 de octubre de 2009
por Micca Monda Campbell
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer

Versículo clave:

“La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida.” Salmos 23:6 (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo


martes, el 27 de octubre

Devoción:

Yo no lo sabía, pero antes del accidente de mi esposo, Dios ya tenía un plan para cuidar de mí. Mi embarazo estaba avanzado con mi primer hijo cuando mi padre se acercó a mi esposo, Porter, y a mí con una pequeña preocupación en su corazón. Con un bebe en camino, mi padre nos aconsejó invertir en un seguro de vida. Era una idea maravillosa, pero nosotros no podíamos pagarlo. Bajo estas circunstancias, papá se sintió comprometido a pagarlo hasta que nosotros lo pudiéramos hacer. Porter aceptó. Lo menos que imaginábamos era lo que nos aguardaba en el futuro. Solamente dos semanas después, Porter murió trágicamente. ¿Que haríamos mi hijo y yo, ahora que la única provisión de comida, vivienda, y ropa se había ido? Había mucha presión mientras yo trataba de darle sentido a todo.

Algunas veces, Dios permite que haya presión sobre nosotros. No para asustarnos ni para causarnos un dolor inmerecido sino para purificar nuestro carácter. Es interesante que Dios use la presión en nuestras vidas de esta manera. De la misma manera, es la presión lo que hace al diamante precioso y de gran valor. Los diamantes son piedras preciosas que muchos desean. Dios quiere que tú y yo nos convirtamos en sus piedras preciosas que brillen con su gloria. Él usa las presiones en nuestras vidas para crear en nosotros algo de una belleza extraña que muchos deseen. Cuando permitimos que el estrés de la vida purifique nuestra naturaleza, le permitimos a Dios trabajar para bien y para su gloria.
Justo cuando pensaba que tendría que poner a mi hijo recién nacido en una guardería y buscar un trabajo… ¡sucedió! Fue un verdadero milagro: Dios en su excelencia. Aunque la póliza del seguro se había firmado solo dos semanas antes del accidente, y estaba todavía en el período de prueba, la compañía decidió pagarla. Por la bondad de Dios yo pude quedarme en casa con mi hijo durante más tiempo. Claro que sí, la presión en mi camino era mucha, pero aprender a depender de la bondad de Dios tiene sus recompensas. Yo vi cómo se realizó una promesa, vi cómo mi carácter y mi fe se pulieron, y tuve el privilegio de experimentar a Dios obrando en mi vida.

Puede ser diferente para ti. La bondad de Dios bajo la presión puede aparecerse en una oferta de trabajo que no estabas esperando. Puede ser algo tan sencillo como que alguien te invite a cenar o te ofrezca cuidar a tus hijos para que tú tengas algún tiempo para ti misma. Cualquiera que sea la forma, es Su bondad cubriéndote de cuidado en tu tiempo de angustia. Reconocer estos actos de bondad, que salen directo del corazón de Dios, edifica nuestro carácter y nuestra fe. Antes de que nos demos cuenta, nuestras vidas brillan con el brillo de un diamante que acerca a otros a nuestro Dios; y eso, amigas mías, es algo bueno.

Mi oración para hoy:

Amado Dios, sé que algunas veces mi estrés es tan alto que yo siento que no puedo continuar. Siento como si no quedara ni un aliento de vida en mí. Pero tu palabra dice que en pastos delicados tú me harás descansar. Y que tu amor y tu bondad me seguirán. Oh, cómo tu palabra refresca mi alma y renueva mi espíritu. Señor, sé mi fortaleza, sé mi descanso, sé mi ayuda siempre presente cuando estoy bajo presión. Contigo podré salir adelante. En el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, el 28 de octubre

Aplicación:

Recuerda cada vez que Dios te haya mostrado bondad cuando has estado bajo presión. Dale gracias escribiéndole una oración, una canción o un poema. Guárdalo para que la próxima vez que te encuentres bajo presión puedas confiar y buscar una señal de bondad.

Recursos sugeridos:

¿Conoces a Jesús?
Más recursos

jueves, el 29 de octubre

Puntos para reflexionar:

¿Qué te provoca el mayor estrés: el hogar, tu trabajo, tus hijos…?

¿Cómo te apoyas en la misericordia de Dios durante tiempos de presión?

¿Cómo el confiarle a Dios lo que te provoca estrés puede traer paz a tu vida?


viernes, el 30 de octubre


Versículos para recordar:

Salmo 23:1, “El SEÑOR es mi pastor, nada me falta.” (NVI)

Salmo 23:2, “… en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce.” (NVI)

Salmo 23:3, “Me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia
por amor a su nombre.” (NVI)

© 2009 by Micca Monda Campbell. All rights reserved.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional:

Wendy Bello, editora
Laura A. Colón González
Judith Hernandez:judithhernandez.blogspot.com
Ana Stine
Lupe Coka
Ángela Vásquez
lunes, 19 de octubre de 2009
por Tracie Miles
Miembro del Equipo de conferencistas

de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


Versículo clave:



“¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.” Gálatas 1:10 (NVI)



Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo


Devoción: 

No hay nada en este mundo que nos haga sentir tan solas como el dolor del rechazo. Ya sea que nos sintamos rechazadas por nuestros esposos, por medio de los chismes de una compañera de trabajo, por la traición de una amiga, o por parte de un hijo adolescente que pareciera no querer tener nada que ver con nosotras, el rechazo duele.


Hace unos años, una persona con quien yo creía tener una relación muy cercana me rechazó. El dolor de su rechazo me afectó tanto que no podía ni siquiera pensar con claridad. Constantemente me preguntaba, “¿Qué fue lo que hice para que ella me tratara así? ¿Cómo pudo tratarme así cuando yo pensaba que ella era mi amiga?”


Poco a poco, estas preguntas empezaron a convertirse en pensamientos vengativos. Mi naturaleza humana deseaba lastimar a la persona que me había lastimado a mí. Pero Dios tenía un plan distinto en mente: Él deseaba que yo demostrara compasión y que incluso orara por ella. Él deseaba que yo la perdonara.


Tristemente, no quise escuchar la voz de Dios. En lugar, decidí albergar odio y resentimiento en mi corazón. Forcé a mis amigas y familia a escuchar como “esa mujer” me había lastimado. Lloré y lloré y lloré, hasta que al fin me di cuenta de que mis lágrimas no ahogarían mi dolor.



A pesar de mi desobediencia, el Señor continuó hablando a mi corazón, recordándome que Él me amaba y que deseaba sanarme, que yo no estaba sola, y que a Sus ojos yo era alguien especial.



Durante las siguientes semanas, el tema del rechazo empezó a aparecerme por todos lados – cuando leía mi Biblia, durante mi estudio bíblico en la iglesia, en los devocionales semanales que recibo por correo electrónico, y ¡hasta en el sermón que mi pastor predicó en la iglesia!


Finalmente me di cuenta de que nada de esto era pura coincidencia y decidí rendirme a un Dios que cuida tanto de mí, que se aseguró de que yo escuchara Su mensaje.



Con Su ayuda, rendí mi orgullo y permití que Su amor y Su gracia llenaran mi alma. Él me recordó cuanto me amaba, a pesar de mis errores e inseguridades. Como resultado, pude quitar mi enfoque de la persona que me había ofendido y ponerlo en la persona que siempre me acepta: Jesús.



¡Qué alivio es saber que no tenemos que hacer nada para ganar la aprobación de nuestro Dios! Y aunque no siempre apruebe de nuestras decisiones, Él siempre nos recibe con los brazos abiertos.



Mi oración para hoy:


Amado Señor: Te ruego que me des fuerzas y sabiduría para enfrentar situaciones en las cuales me siento rechazada. Lléname con tu amor para poder amar a otros, aún cuando yo sienta como que estas personas no me aman de vuelta. Ayúdame a recordar que Tú eres la única persona de la cual necesito recibir aprobación. Gracias por amarme sin condiciones. En el Nombre de Jesús. Amén.



martes, el 20 de octubre

 
Aplicación:


 Pídele al Señor que te ayude con Su gracia divina para perdonar a la persona(s) que te ofendió.



 Recuerda que lo único que importa es quien eres tú a los ojos de Dios.

miércoles, el 21 de octubre

Recursos sugeridos:


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jueves, el 23 de octubre



Puntos para Reflexionar:



 ¿Permites que la opinión de una persona en particular afecte tu imagen de ti misma?

 ¿Por qué?




viernes, el 23 de octubre

 
Versículos para recordar:


1 Reyes 8:50, “Perdona a tu pueblo, que ha pecado contra ti; perdona todas las ofensas que te haya infligido...” (NVI)



Lucas 11:4, “Perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a todos los que nos hacen mal.” (BLS)


1 Tesalonicenses 2:4, “Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente sino a Dios, que examina nuestro corazón.” (NVI)



© 2009 by Tracie Miles. All rights reserved.


Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional:
Wendy Bello, editora
Laura A. Colón González
Judith Hernandez:judithhernandez.blogspot.com
Ana Stine
Lupe Coka
Ángela Vásquez

























lunes, 12 de octubre de 2009
por Micca Monda Campbell
Miembro del Equipo de conferencistas                                                                  de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


Versículo clave:

Mateo 14:3, “Entonces Jesús extendió su brazo, agarró a Pedro y le dijo: --Pedro, tú confías muy poco en mí. ¿Por qué dudaste?--” (BLS)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo


martes, el 13 de octubre

Devoción:

Mi hija ha tenido problemas con el miedo toda su vida. Nos dimos cuenta cuando ella todavía era un bebé. Aguantaba la respiración cuando la cargábamos para subir las escaleras, mientras la balanceábamos. Luego cuando tenía cinco años, no disfrutaba cuando la familia visitaba las ferias. Sus temores algunas veces se interponían aun de participar de la misma vida, de ser una persona activa que contribuyera en la sociedad.

Al pasar los años, me sentía muy mal por ella al ver que se abstenía de hacer cosas que realmente quería hacer. Ir al seguro solo la dejaba deprimida. Ella vivía la mayor parte de sus días viendo al mundo desde una pared de cristal blindado, anhelando ser libre. Y frecuentemente me hacia la misma pregunta: “Mami, ¿por qué no puedo estar llena de fe, en lugar de estar llena de miedo?” Mi respuesta siempre era la misma. “Tú estás llena de fe, solamente dejas que el temor sobresalga.”

La libertad vino cuando Peyton decidió que no quería seguir lamentándose toda la vida. Ella se abrió paso en medio del temor, ejercitando su fe en Dios. El resultado de esto es que ahora su vida se caracteriza por tener gozo, paz, aventura y valentía.

Déjame preguntarte, ¿cuántas veces has querido hacer algo, planear algo, o aun te has atrevido a soñar algo, pero sentiste demasiado temor? Tú sabes muy dentro de ti que tu tormento no es bueno. Sabes que estás desaprovechando la vida y las oportunidades, pero estás demasiado asustada para hacer algo al respecto.

Para aquellas que estamos viviendo con ansiedad, estamos viviendo por debajo de aquello para lo que fuimos creadas. La preocupación y las emociones que le acompañan no son y nunca fueron parte del plan de Dios para sus hijos. Sin embargo, miles de ellos viven de esta manera cada día.

Siempre me he preguntado por los once discípulos que se quedaron en el bote en lugar de salir del barco como Pedro (Mateo 14:33). ¿Vivirían arrepintiéndose? No sé. Sin embargo, lo que sí pasó, es que se perdieron la hermosa oportunidad de caminar en las aguas con Cristo. Tristemente, mucha gente se queda en la parte segura de su bote toda la vida. Y luego se preguntan por qué la vida parece tan vacía, miserable, y monótona. Van por la vida perdiendo oportunidades porque temen vivir la vida que Dios planeó para ellos. ¿Cuál es la respuesta de Jesús a todo esto? Él pregunta: “¿Por qué dudaste?” (Mateo 14:33)=

La duda fue el problema de los discípulos. Cuando Pedro sacó la primera pierna fuera del bote, nadie creía que él pudiera caminar sobre el agua. Casi puedo escuchar a sus amigos diciendo: “¿Pedro? ¿Has perdido la razón? ¡No puedes hacer eso!” Y aunque esos pensamientos estaban todavía frescos en las mentes de los amigos, Pedro ya lo estaba haciendo. ¡Estaba caminando sobre el agua!

¿Hay alguien que está sembrando la duda en tu corazón y en tu mente acerca de algo que ya estás haciendo? Si es así, no escuches. No mires atrás. Mantén tus ojos en Jesús y tu fe te permitirá caminar sobre el agua. Ejercitar tu fe es clave para una vida valerosa. Como Pedro, entonces podremos salirnos del bote y entrar en un mundo de posibilidades.

Mi oración para hoy:

Amado Dios, estoy lista para salirme del bote al confiarte todos mis temores. Déjame verte delante de mí para que mi fe sea fuerte y toda duda se vaya. En el nombre de Jesús, Amén.


miércoles, el 14 de octubre

Aplicación:

Controla tus temores ejercitando tu fe. Busca versículos y añádelos a los que aparecen abajo. Memorízalos. Cuando la duda y el temor entren a tu mente, intercéptalos con tus versículos de fe.

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jueves, el 15 de octubre

Puntos para reflexionar:

¿Vives con remordimientos debido al temor?

¿Con cuáles temores vives ahora?

¿Qué estás haciendo ahora a lo cual la duda te hace renunciar?

viernes, el 16 de octubre

Versículos para recordar:

Salmos 27:1, "Jehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?” (RVR 1995)

Salmos 56:11, "… confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” (NVI)


© 2009 by Micca Monda Campbell. All rights reserved.

Gracias por la ayuda en la traduccion de nuestros devocionales,
Wendy Bello, editora
Judith Hernandez www.judithhernandez.blogspot.com
Ana Stine
Lupe Coka
Angela Vazquez
lunes, 5 de octubre de 2009
por Lupe Pareja-Coka, voluntaria                                                                     Sabiduría con Salsa                                                                                            Proverbios 31 Ministerios                                                                                          para la mujer

Versículo clave:

“Entonces el pueblo murmuró contra Moisés.” Éxodo 15:24 (RVR 1960)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo.

martes, el 6 de octubre

Devocional:

“Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aaraón en el desierto; Y les decían los hijos de Israel,‘Ojalá hubiéramos muerto por manos de Jehová en la tierra de Egipto…’ ” Éxodo 16:2-3ª (RVR 1960)

Siempre corriendo, haciéndolo todo a lo rápido, tratando de cumplir con mis obligaciones: los niños, mi esposo, los quehaceres de la casa, el negocio, mis sueños, mi anhelado ministerio, en fin, todo requiere de esfuerzo, de voluntad, de amor.

Esa es la entrega diaria, día tras día…

Hoy como algunos otros días me he sentido abrumada, agotada, añorando la vida diferente y consciente o inconscientemente, no lo sé, he deseado la vida de otras… o simplemente una diferente.

Y caigo en el abismo de la desesperación, en el llanto que me ahoga y desmorona mi tan frágil corazón.

¿Qué me pasa? Me pregunto, y de manera vívida, recorro las escenas más tristes y dolorosas de mi existencia, momentos en que el dolor consumía mis entrañas. Tiempos en donde la muerte asechante desafiaba mi fe.

“¿Qué me pasa?” Me pregunto, “¿En qué pienso? En dónde estoy?”

Y transito por valles de sombra de muerte…donde me veo sentada en la butaca de nuestra habitación, de la unidad de transplante, donde mi pequeño hijo postrado yace en una cama.

¿Qué pasó? ¿En qué pienso? ¿En dondé estoy?

Y con el dolor reflejado en mis ya casados ojos añoré cambiar mi situación por mis carreras, por mis obligaciones, por los quehaceres de la casa, por el negocio, el esposo…

Cuánto añoré estar en mi hogar, con esa misma rutina que hoy me abruma y me hace anhelar una vida diferente… Cuántas veces grité en mi interior por auxilio, por el socorro pronto de mi Señor… Cuántas veces lloré hasta el amanecer. Cuantas noches sin dormir… ¡Oh,cuanto dolor!

Y rendida caigo a Sus pies, me despojo de mi inconformidad, de mi murmuración, de mi queja insesante que turba e interrumpe Su paz.

¿Qué me pasa? ¿En qué pienso? ¿En dondé estoy?

Y me acordé de Israel, de sus murmuraciones, de su inconformidad. Dios los había librado de la esclavitud de Egipto. Los había conducido a través del Mar Muerto separando el mar en dos, evitando asi la muerte segura del pueblo israelita en manos de los egipcios. Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube y de fuego por la noche para conducirlos por el camino.Tenían hambre - les dió el maná; tenían sed - les dio agua de la roca… el pueblo continúo murmurando sin cesar.

Cuánto parecido tengo con el pueblo de Israel. Anhelé día tras día durante 10 meses mi vida anterior, mi rutina, mis quehaceres, nuestra vida normal, que el Señor me liberara del dolor, que salvara a mi amado hijo de la muerte, que me diera de beber de Su paz, que me alimentara de Su fe… Y todo me lo dió. Cúanto parecido tengo con el pueblo de Israel.

¿Qué me pasa?¿En qué pienso? ¿En dónde estoy?

Y la luz de Su presencia aclara mis pensamientos y descubro lo que me pasa, en lo que pienso y en donde estoy ¡Cuánto parecido tengo con Israel…Señor!

Mi oración para hoy:

Señor Jesús, perdóname por la dureza de mi corazón, por mi ceguera espiritual, por mi ingratitud, por no ver Tu divina intervención en cada paso que doy. Perdóname por no abrigar como mia Tu paz, por perder el control. Perdóname Señor por no ser la mujer que debo ser. Perdóname Señor por mis miedos, por el terror que me causa volver a ese tiempo al que mi mente evoca sólo para darte gloria a tí Jesús. Amén.

miércoles, el 7 de octubre

Aplicación:

Pare de sufrir. Viva con un corazón lleno de gratitud y gozo para Jesús.

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jueves, el 8 de octubre

Puntos para reflexionar:

¿Usted al igual que yo ha estado murmurando, quejándose al Señor? Deténgase a mirar su situación de vida y verá la divina y poderosa intervención del Señor en cada paso de ella. Él jamás la ha abandonado. Mas bien la ha acompañado en todos los tiempos; en los tiempos difíciles la ha sostenido y fortalecido y en los tiempos en donde usted no ha dependido tanto de Él, la ha guardado de no debilitar su necesidad de Él…

viernes, el 9 de octubre

Versículos para recordar:

Filipenses 4:4 “¡Vivan con alegría su vida cristiana! Lo he dicho y lo repito: ¡Vivan con alegría su vida cristiana!” (BLS)

1 Tesalonicenses 5:16-18, “Estén siempre contentos. Oren en todo momento. Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes como cristianos que son.” (BLS)

© 2009 by Lupe Pareja-Coka. All rights reserved.
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