martes, 18 de mayo de 2010
por Tracie Miles                                                                                                Miembro del equipo                                                                                                                                                                    de conferencistas de                                                                                        Proverbios 31,                                                                                                 Ministerios para la mujer


Versículo clave:

Génesis 25:26, "Cuando nacieron los mellizos, Isaac tenía sesenta años." (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo

martes, el 18 de mayo

Lectura:
¿Alguna vez te has cansado de esperar a que Dios responda a tus oraciones? Hace poco, comencé a sentirme algo descontenta con la espera, y también un tanto cansada.

Cansada de repetir la misma oración día tras día, mes tras mes, año tras año. Cansada de contarle a Dios los mismos viejos problemas que aún existían. Cansada de oírme a mi misma orar por los mismos viejos problemas, lo que me lleva a cuestionarme si Dios está tan cansado de oír mis plegarias como yo de elevarlas.

Por lo tanto, agaché la cabeza y admití ante Dios que simplemente estaba cansada de esperar.

En un profundo estado de cansancio emocional, me entregué a las crujientes y blancas páginas de la Biblia. Tenía la esperanza de que Dios me iluminara con unos versículos que sobresalieran del libro y penetraran directamente a mi corazón.
Comencé a leer acerca de cuando Rebeca, la esposa de Isaac dio a luz a mellizos. Una oración en particular me llamó la atención y retrocedí para leerla varias veces más. Mi corazón se estremeció al darme cuenta de que Dios estaba utilizando esta pequeña oración para inspirar esperanza en mi espíritu. Utilizó su resaltador espiritual tal como yo quería.

En Génesis 25:26 nos enteramos de que Isaac tenía sesenta años cuando nacieron sus mellizos; un simple dato factual de la Biblia, pero que sin embargo tuvo un profundo sentido para mí en este día en particular. Ya ves, Isaac había tenido paciencia a la espera de que el Señor le diera la esposa perfecta; tenía cuarenta años cuando se casó con Rebeca. ¡Si haces los cálculos te darás cuenta de que Isaac esperó 20 años para que Rebeca le diera hijos! Podría haberse buscado una concubina que le diera un hijo varón. Pero él era un hombre de gran paciencia que prefirió esperar a Dios. A la larga, su paciente fe se vio recompensada.

Isaac nunca perdió las esperanzas de que su Señor convirtiera lo imposible en posible. Había aprendido que el Señor proveería. Por lo tanto continuó repitiendo la misma oración desesperada para que Dios le diera un hijo, día tras día, mes tras mes, año tras año. De hecho en Génesis 25:21 nos enteramos de que "Isaac imploró al Señor", lo que significa que oró encarecida e intensamente acerca de su problema. El no le pidió un hijo al Señor a medias sino que ¡se lo imploró! Le suplicó. Le entregó todo su corazón a la causa.

Puedo imaginarme a Isaac implorándole a Dios durante esos 20 años, con brazos extendidos y mejillas manchadas con lágrimas--su rostro postrado contra la tierra sucia y caliente, suplicándole a Dios que respondiera a su oración.

Sin duda Isaac estaba cansado de esperar, pero nunca dejó de orar para que sus sueños se convirtieran en realidad. Y, en el momento más perfectamente oportuno, se dio.

Si estás cansada de esperar, es posible que le estés implorándole a Dios como lo hizo Isaac. Puede que lleve veinte años para que Dios responda a nuestras plegarias, o puede que solo lleve veinte minutos. Pero hoy, hallemos consuelo al recordar la paciente fe de Isaac y tengamos la esperanza de creer que Dios no está cansado de escuchar nuestros ruegos, sino que simplemente está esperando el momento oportuno para responder.

Mi oración para hoy:

Amado Señor, por favor ayúdame a tener paciencia y fe mientras espero tu respuesta. Ayúdame a vivir con ansiosa expectativa a la espera del día en el que Tu respuesta a mis plegarias se convierta en realidad. En el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, el 19 de mayo

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Pasos para la aplicación:

Ten en cuenta plegarias que no te han sido respondidas pero por las cuales no has orado recientemente. Pídele a Dios que te renueve las esperanzas en lo que respecta a esos deseos y espera con fe Su momento oportuno.


jueves, el 20 de mayo

Puntos para reflexionar:

¿He dejado de orar por algo simplemente porque me he cansado de esperar a que Dios responda?


viernes, el 21 mayo
Versículos que te darán fuerza:

Salmo 27:14 "Espera al SEÑOR; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al SEÑOR" (LBLA)

Isaías 40:31,"pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán." (LBLA)

© 2010 por Tracie Miles. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora

Judith Hernández
Ana Stine

Natasha Curtis
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