miércoles, 14 de julio de 2010
Glynnis Whitwer
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer

Versículo clave:

"Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús..."
Hechos 20:24 (LBLA)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo

Lectura:

Mi instinto inicial fue el de dejar la pila de ropa limpia y doblada encima del tocador. Como tenía los brazos llenos de ropa recién lavada, y hubiera sido difícil abrir el cajón mientras la pila hacía equilibrio en mis manos, tenía una excusa para dejarla sobre el tocador, ¿no? Sin embargo, superé el instinto, me obligué a tomarme 30 segundos más, y coloqué la ropa ordenada adentro del cajón.

Esta tendencia a no completar una tarea sucede con sorprendente frecuencia. Tiro la bata en la cama, cuelgo los vaqueros en la tina y dejo el control remoto de la televisión en la encimera más cercana. Sin embargo, a veces, cuando estoy más consciente de mis actos, realizo los pasos adicionales que se requieren para terminar la tarea.

Hace años, me di cuenta de que la práctica de abandonar lo que había empezado antes de terminar había convertido mi casa y oficina en revoltijos. En aquél entonces, tenía una multitud de tareas sin terminar que simplemente soportaba. No todas eran tareas simples como la de guardar la ropa, también habían tareas de mayor calibre como la de dejar una pared a medio pintar.

Comenzar un proyecto es divertido y en general conlleva un arrebato de energía. Luego esa energía disminuye a medida que me acerco a la meta. En lugar de empeñarme en terminar la tarea, misión o proyecto con excelencia, mi tendencia es la de conformarme con lo suficiente. Desafortunadamente, cuando con regularidad me conformo con "lo suficiente", aprendo a vivir con la mediocridad. Y aceptar la mediocridad es algo que está muy lejos de la forma en la que Dios quiere que viva. Te das cuenta, el terminar lo que empezamos es mucho más que una buena aptitud organizativa o para la administración del hogar. También se trata de una disciplina espiritual.

Al identificar mi tendencia a conformarme, me di cuenta de que me afectaba de varias formas en mi vida. En el pasado, en lugar de una relación íntima con Dios acepté una relación distante. Limité mi entendimiento de las Escrituras a un nivel superficial. Mis relaciones con otras personas no iban más allá del "Hola, ¿cómo estás?" En lugar de esmerarse por explorar el todo de lo que Dios ofrece en todas las capacidades, es fácil abandonar antes de llegar a la meta. Quizá se más seguro. Más simple. Y con menos incomodidad e inconveniencia personal.

Lo interesante es que atacar este problema ha sido un tanto simple. Admito mi tendencia a conformarme y con firmeza me obligo a mí misma a completar. Ahora, cuando prefiero dejar la secadora llena de ropa, o los correos electrónicos a medio escribir, me digo a mi misma: "Termina lo que empezaste". Tomo una decisión consciente de terminar la tarea que tengo entre manos antes de pasar a la siguiente. Obviamente, hay algunos proyectos que requieren un esfuerzo mayor, pero esto funciona para muchas de mis tareas.

No estoy segura de cuáles son todas las razones por las que abandono antes de terminar con excelencia, pero conozco bien cuáles son los resultados de ello. Termino teniendo un montón de compromisos sin cumplir, círculos sin cerrar y relaciones superficiales. Eso dista mucho de la vida que Jesús me vino a ofrecer, la cual es rica y abundante. No una vida parcial sino una vida que desafía a los límites y explora el más allá.

Quizá éste parezca un principio demasiado profundo para extrapolar del hecho de guardar ropa en un cajón o colocar un bol sucio en el lavavajillas. Sin embargo, la disciplina de terminar bien es una que está tejida dentro de la tela de mi vida... o no lo está.
Por lo tanto creo que realizaré el paso adicional y de hecho colgaré mi bata. Se trata simplemente de una puntada más en este tapiz que Dios está tratando de crear en mi vida y que consiste en terminar bien.
Mi oración para hoy:

Amado señor, gracias por demostrarme cómo se termina bien mediante la vida de Jesús. Sé que Jesús podría haber abandonado antes de la meta sin haber pagado el precio de mi salvación. Pero no lo hizo. Por eso le estaré eternamente agradecida. Por favor ayúdame a esmerarme más allá de la mediocridad en mi vida y explorar la abundancia que Tú ansías para mí. En nombre de Jesús, Amén.

Pasos para la aplicación:
Identifica una tarea del hogar o la oficina que te llevaría menos de 30 minutos completar. Comprométete a terminarla en estos próximos cinco días.

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Puntos para reflexionar:

¿Cuáles son algunas de las razones por las que evadimos terminar ciertas tareas?
¿Crees que el dejar las cosas para más tarde refleja un asunto espiritual más profundo Escribe tus ideas.

Versículos que te darán fuerza:

Salmos 90:17, Que el favor del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos”. (NVI)

2 Corintios 9:8, “Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes”. (NVI)

© 2010 de Glynnis Whitwer. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora
Judith Hernández 
Ana Stine 
Natasha Curtis
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