lunes, 21 de febrero de 2011
de Melanie Chitwood
Miembro del Equipo de escritoras 


"La muerte y la vida están en poder de la lengua."                         Proverbios 18: 21 (RVR)

Lectura:

 A menudo escucho a mi marido Scott decirles algo a mis hijos que trae una sonrisa en mi cara. ¿"Le han dicho a su mamá que la aman hoy? Nunca se les olvide que tienen la mejor mamá del mundo." Cuando le he oído alabándome a nuestros hijos, me siento alentada y apreciada. Con el ejemplo de mi esposo, he aprendido a ser cuidadosa acerca de las palabras que digo no sólo a mi marido, sino también acerca de mi marido. 
El verso de hoy nos dice que nuestras palabras pueden traer "vida o muerte". En nuestros matrimonios, esto significa que las palabras pueden derribar a nuestros cónyuges o construirlos. He notado últimamente si soy más probable a decir palabras tales como, "Estoy casada con el mejor hombre." O mis palabras tienden a ser críticas, tales como, "Te lo dije" o "Tu ni siquiera intentas comprenderme.” ¿Y  tú y las palabras a su esposo? Cuando le hablas a tu esposo, ¿lo llenas con elogios o lo haces sentir como si él no fuera importante? 

Ahora consideremos las palabras que decimos acerca de nuestros maridos a otros. ¿Qué tipo de cosas dices de tu marido a sus hijos, mejor amigo, hermana o madre? Tiendo a ser una arquegonia cuando estoy enojada o frustrada con mi marido. A veces relato con otros buscando validación para mi enojo.  A menudo ventilo cuando yo no he tomado el tiempo en primer lugar para hacer frente a la situación con Dios. Estoy aprendiendo que si voy al Señor primero en oración, derramándole mi corazón, él cambia mi corazón y me lleva a un lugar de arrepentimiento y calma. Entonces, soy capaz de dejar pasar la ira y seguir adelante o hablar con mi esposo de manera amorosa.

 Las escrituras dan infinidad de pruebas que la palabra de Dios tiene el poder de vida. En el Génesis nos dice Dios creó cada pulgada del mundo con sus palabras.  Juan 1: 1 nos dice que Jesús es la palabra.  A lo largo de los Evangelios, Jesús cura a infinidad de personas con el poder de sus palabras. De manera similar, Dios quiere que nuestras palabras traigan vida a nuestros matrimonios. Podemos elegir lo que sembramos— palabras de vida o palabras de muerte — y obtendremos las consecuencias muchas veces más.  

Por lo tanto, ¿te tomaras algún tiempo hoy considerando las palabras que utilizas para y acerca de su cónyuge? Utiliza las medidas de aplicación de hoy para llenar a tu marido con palabras de la vida.

Amado Señor, deja que mis palabras a mi esposo y sobre mi esposo nos acerquen uno con el otro. Enséñame a comunicarme con mi marido de manera que crezca.  Ayúdame a controlar mi lengua cuando estoy a punto de decir algo que lo derriba. Si mi orgullo, testarudez, egoísmo o cualquier otro pecado me impide habla palabras de vida en nuestro matrimonio, Señor, lo confieso ahora.  Hazme consciente de cualquier palabra de muerte que he hablado en nuestro matrimonio y como el Espíritu Santo los trae a mi mente, ayúdeme a confesar y girar de ellos, especialmente las palabras de divorcio. Rompe cualquier maldición en nuestro matrimonio de hirientes, enojadas, o palabras destructivas.
Guiada por tu sabiduría y amor, que nuestras palabras del uno al otro construyan un muro de protección alrededor de nuestro matrimonio.  En el nombre de Jesús, amén.  

Recursos relacionados: 


Pasos para la aplicación:
 
Teniendo en cuenta la siguiente lista, ¿qué palabras dices con más frecuencia a tu marido, "palabras de vida" o "palabras de muerte"? Planea en bendecir a tu esposo con al menos una frase de las sugerencias de "palabras de vida".

Palabras de vida:
Aprecio lo duro que trabajas
Eres un marido increíble
Tienes un gran discernimiento
Espero con ansias salir contigo
Lo siento
Yo estaba equivocada
¿Me perdonas?
 Gracias
Entiendo

Palabras de muerte:
Tú nunca me escuchas
 No me entiendes
Te lo dije
Debiste haber…
Solo deseo que intentaras comprenderme por una vez
¿Cómo podría pensar eso?
¿Por qué me case contigo?
Estaríamos mejor divorciados

Puntos para reflexionar:

¿Qué situaciones tienden a hacer que hables "palabras de muerte" a tu marido? ¿Cual es otra forma de manejar estas situaciones?  

¿Hay ciertas palabras que deben estar fuera de los límites en tu matrimonio?

¿En qué otras relaciones necesitan practicar a decir "palabras de vida"?

Versículos que te darán fuerza:

Efesio 4:29,  "No digan malas palabras. Al contrario, digan siempre cosas buenas, que ayuden a los demás a crecer espiritualmente, pues eso es muy necesario.” (TLA)

Salmo 19:14, “Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, roca mía y redentor mío.” (LBLA)

© 2009 de Melanie Chitwood.   Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Wendy Bello, editora
Natasha Curtis
Waleska Nickerson
Veronica Young

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