lunes, 14 de febrero de 2011
Lysa TerKeurst, presidente 

Salmos 18:2, "El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!" (NVI)
          
Lectura: 

Todas los tenemos. Los puntos débiles. Aquellos que nos hacen dudar si alguna vez lograremos colocar todas las piezas en el lugar correcto como lo hacen aquellos que tienen todo bajo control. Puntos que nos hacen sentir inferior. No del todo victoriosas. No del todo vencedoras. No del todo fuertes.

Mis puntos débiles me irritan, especialmente durante esta época del año. Hace solo una semana que me propuse mejorar cuando empezó el nuevo año y ya estoy fallando.  Y sin embargo me niego a darme por vencida y pensar que nunca voy a cambiar.
Con el poder de Cristo todo puede transformarse en algo nuevo. Todo lo roto puede restaurarse. Pero a veces me canso tanto de intentarlo y me siento débil. ¿Te sientes identificada?

¿Cuál es tu punto débil? ¿Una situación económica que parece imposible? ¿Un tema matrimonial que te irrita en lo más profundo de tu ser? ¿El mal humor que asoma su cabeza? ¿Una punzante inseguridad? ¿Una disfunción familiar que siempre acecha? ¿Un tema alimenticio que te acosa aunque te acabas de inscribir en esa nueva dieta?

Hoy permíteme darte un aliento de vida en tu punto débil. Sea cual fuere el punto débil que asoma y sea cual fuere su dimensión:
"... en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos.  No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras." (Romanos 8:26)

No tenemos que tener todas las respuestas. No tenemos que hacerle sugerencias a Dios. Está bien estar tan cansada de nuestras debilidades que se nos acaban las palabras para orar por ellas.

Ponle atención a las hermosas palabras acerca de las debilidades que se esconden para nosotras, las niñas de Jesús, en el versículo 26 del octavo capítulo de Romanos:

"Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús" (Romanos 8:1).

"Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo." (Romanos 8:9)

"¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?" (Romanos 8:31).

"Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (Romanos 8:37).

Quizá tengamos que detenernos por un momento hoy. Sentarnos tranquilas sin la carga de la condena o el remolino que incita el tratar de entender las cosas. Tranquilas, sin nada más que la certeza absoluta de que el Espíritu acude a nuestra ayuda en nuestras debilidades.
Él entiende nuestras debilidades. Él sabe cómo orar. Hay un propósito para estas debilidades. Si bien no sientan bien, las cosas se colocarán en su lugar de modo que el resultado sea bueno (Romanos 8:28).

En esa quietud y calma mientras el Espíritu eleva una plegaria en nuestro nombre y nosotras simplemente nos empapamos de la verdad, aparecerá una pequeña llama de luz. Una pequeña gota de esperanza. Una gracia tan imposible de imaginar, que sentiremos que Su poder se apodera de nuestras debilidades. 

En mi nuevo libro, "Made to Crave- satisfying life's deepest desire with God not food," (Hecha para la ansiedad--satisface los deseos más profundos con Dios y no con la comida), "Hasta la gota más pequeña de la fuerza de Dios es más que suficiente para satisfacer nuestras debilidades, flaquezas, los puntos en los que nos consideramos débiles."
Me refiero a los siguientes temas en mi libro para que rechacemos ese título.

No somos débiles. Somos dependientes. 

Dependemos del Único lo suficientemente poderoso para ayudarnos. El Único que es lo suficientemente poderoso para cubrirnos de gracia a través del proceso.

Es posible que nuestras relaciones no sean suficientes. Es posible que nuestras circunstancias no sean suficientes. Es posible que nuestras finanzas no sean suficientes. Es posible que nuestra voluntad no sea suficiente. Es posible que nuestra seguridad en nosotras mismas no sea suficiente. Pero Él lo es, lo ha sido y siempre lo será.

"Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad" (2 Corintios 12:9).

Por lo tanto, en lugar de regodearme en mis debilidades, permitiré que el Espíritu me revele el paso positivo que puedo dar hoy. Enjuagaré la condena con el calor de Su gracia. Recibiré Su poder. Y le daré un nuevo nombre a mi punto débil. Ahora lo denominaré mi punto fuerte. "porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" (2 Corintios 12:10)

Amado Señor, reconozco que soy débil sin Ti. Por favor ayúdame a tener la suficiente fe como para sobrellevar la próxima situación que se me presentará hoy. Y luego la suficiente fe como para sobrellevar la siguiente. En nombre de Jesús, Amén.

Recursos relacionados:

 
Màs recursos                

Pasos para la aplicación: 

Cuando te sientas débil, practica pedirle al Señor que te llene con el Espíritu Santo.
Cuando te sientas débil ora.
Cuando te seintas débil lee tu Biblia.

Puntos para reflexionar:

Si Dios por cierto es un escudo de protección sobre mi vida, ¿me estoy refugiando en Él?

Versículos que te darán fuerza:
 
Salmos 18:30, "El camino de Dios es perfecto. La palabra del Señor es intachable.  Escudo es Dios a los que en él se refugian." (NVI)  

Salmos 10:17, "Tú, Señor, escuchas la petición de los indefensos, les infundes aliento y atiendes a su clamor." (NVI)

© 2010  de Lysa TerKeurst. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Wendy Bello, editora 
Natasha Curtis
Waleska Nickerson
Victoria Young

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