Shari Braendel
Amiga de Proverbios
31
Ministerios para la mujer
"[El
Señor] restaura a los abatidos y cubre con vendas sus heridas…" Salmos
147:3 (NVI)
Lectura:
Algunas de mis amigas hace poco me confiaron sus historias de heridas
del pasado que aún duelen. Una dulce amiga mía me contó que
lleva más de 20 años trabajando para tratar de curar las heridas que le
causaron palabras muy duras. "Mi madre siempre pensó que yo era gorda y
siempre me llamó su elefante. Constantemente me comparaba con mi
hermana que era mucho más delgada que yo. Hasta llegó a acusarme de
bulímica, lo que a la temprana edad de 13 años resultó ser como un
puñetazo."
Mi otra amiga contó: "Una amiga de mi mamá me preguntó cómo se sentía
tener una hermana que era tan bella y luego dijo que debía ser difícil
tener que crecer a su lado, tan hermosa y delicada, mientras que yo no
era así. Yo no era gorda; solo es que tenemos estructuras corporales
completamente distintas. Recuerdo haberme quedado sorprendida de que
alguien realmente me hubiera dicho eso y me pregunté POR QUÉ me lo
había dicho. Ese único comentario me definió durante muchos años y
hasta el día de hoy duele cuando pienso en ello."
Heridas de belleza. Cada una de nosotras las tiene. Algunas causan un
dolor increíble y otras son como un desagradable pellizco que nos
molesta de vez en cuando; de todas formas, todas duelen.
Hay muchas cosas que deben ocurrir para curar lo profundo del alma y
asegurarnos de que no caigamos en el hábito de repetir esta conducta
con nuestros seres queridos e incluso aquellos a quienes no conocemos
bien.
Es importante ofrecer gracia y perdón a aquellos que nos han herido. Sé
que es más fácil decirlo que hacerlo, pero con Cristo es
posible. A menudo el que nos causó dolor no tiene la menor
idea de la herida que provocó en nuestro corazón. Muchas veces me
pregunto a quién pude haber herido sin darme cuenta, y espero y oro que
me perdonen por mis actos desconsiderados.
La Biblia nos dice que las palabras son muy poderosas, pero también lo
son nuestros pensamientos. Con frecuencia le atribuimos
demasiado valor al diálogo que ensayamos en nuestra mente de las
heridas del pasado. Le ponemos atención a los pensamientos
hirientes que una y otra vez pasan por nuestra mente como un disco
rayado. Cada vez que se nos cruza uno de esos pensamientos, debemos
detenerlo y apoderarnos de él. Tenemos que reemplazar de inmediato el
pensamiento hiriente con algo más poderoso y cariñoso.
Una cosa que me ha ayudado a mí es tener versículos bíblicos listos en
la mente para aniquilar esos dañinos juegos mentales. Por
ejemplo, cuando me pasa por la mente un pensamiento crítico acerca de
mi apariencia o peso, trato de identificarlo e inmediatamente digo: "El
rey está cautivado por tu hermosura" (Salmos 45:11, NVI).
Quiero animarte a no permitir que en tu corazón moren los pensamientos
feos. Dios es un Dios grande y está loco por ti. Para Él eres un tesoro
muy preciado. ¡Él no cometió errores al crearte! Amiga mía, le pido a
Dios que creas y te apoyes en esta verdad. Ya que si hay algo que sé
con toda seguridad es que Jesús vino a sanar a los quebrantados de
corazón y a vendar cada una de nuestras heridas, incluso las heridas de
belleza.
Amado Dios, sé que
tú ves lo más profundo de mi corazón y sabes las mentiras y palabras
que aún me atormentan y me hieren. ¿Puedes por favor quitar el dolor?
Sáname y ayúdame a aceptar y entender que Tú no cometiste errores
cuando me creaste, sino que me hiciste perfectamente maravillosa. En el
nombre de Jesús, Amén.
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Pasos para la
aplicación:
Imprime Salmos 139:13-14 y pégalos en tu espejo. Que te
sirvan de recuerdo diario de que le perteneces a Dios. Léelo todos los
días hasta que sea lo que escuchas dentro de tu mente y tu
corazón.
Ruégale a Dios que te ayude a perdonar a aquellos que te causaron dolor.
Elige hoy comenzar el proceso de sanidad.
Puntos para reflexionar:
¿Estarías dispuesta a ofrecer el perdón que otra persona pueda
necesitar de ti si tú estuvieras en esa misma situación?
¿Hay algún momento en el que recuerdes haber sido perdonada ya sea que
lo hayas merecido o no? Hay libertad en el perdón que afecta
a todas las partes involucradas.
Versículos que te
darán fuerza:
Génesis 1:27, “Así que Dios creó a los seres humanos
a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer
los creó.” (NTV)
Salmos 139:13-14, “Tú creaste las delicadas partes internas de mi
cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por
hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso,
lo sé muy bien.” (NTV)
2 Corintios 6:18, “«Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis
hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso.» (NVI)
© 2011 de Shari Braendel. Todos los derechos están
reservados.
Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Wendy Bello,
editora
Judith
Hernandez
Ana Stine
Natasha
Curtis
Waleska
Nickerson
Veronica Young
martes 6 de diciembre de 2011
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