Lysa
TerKeurst
Presidente de Proverbios 31,
Ministerios para la mujer
"No, en todas
estas cosas que somos más de conquistadores a través de él." quien nos
amó.” Romanos 8:37 (NIV)
Lectura:
¿Te has encontrado alguna vez comprometiendo tu plan de alimentación
saludable con la cláusula de escape "Empezaré otra vez el lunes" (o el
año nuevo)? Yo también.
“Ese pastel de queso se ve bien.”
“Es una noche especial.”
“Yo puedo iniciar de nuevo el lunes o el año nuevo."
Es tan tentador ceder. Invertir las cosas. Hacer como que no importa.
Pero sí importa y no solo por el revés físico o mental. Es el rechazo
de una verdad espiritual fundamental que hará que un plan saludable
para comer se desmorone una y otra vez. ¿Cuál es esa verdad? Fuimos
hechas para algo más que esto. Más que estos fracasos, más que este
ciclo, más que ser dominadas por nuestras papilas gustativas. Fuimos
hechas para la victoria. A veces solo tenemos que encontrar el camino
hacia esa verdad.
Cuando yo estaba en último año de la secundaria me invitaron a una
fiesta de universitarios. Al finalizar la noche reíamos nerviosamente
por la atención que nos daban dos apuestos estudiantes universitarios.
Cuando la fiesta se fue acabando, nos invitaron a su casa.
Una parte de mí se sentía tan halagada, yo quería ir. Una parte mucho
mayor no quería. Pero se hicieron planes y antes de que me diera
cuenta, subimos al auto de ellos y nos fuimos. En ese momento de mi
vida yo no era cristiana. Y puedo decir con certeza que nunca había
escuchado a Dios hablarme, pero en medio de esta situación lo escuché.
«Esta no eres tú, Lysa. Tú fuiste hecha para mucho más que esto.»
Verdad. Un regalo de verdad. Sembrado muy dentro de mí cuando el propio
me formó. Sin abrir y presentado en el momento justo.
Terminé dando una excusa para irme rápidamente y regresé sola a mi auto
esa noche. En mi mente me castigaba por actuar como una estudiante de
secundaria joven e inmadura que no podía comportarse como una chica
universitaria desinhibida. Pero ahora que lo pienso, quiero subirme a
una silla ¡y aplaudir, aplaudir y aplaudirme a mí misma por como actué
cuando estaba en la secundaria!
Hubo otras épocas de mis años jóvenes cuando oí esta verdad muy clara
en los confines de mi alma y, tristemente, me negué a escucharla.
Fueron los años más oscuros de mi vida. Yo no fui hecha para vivir una
vida que deshonre a Dios.
Ninguna de nosotras lo fue.
«Fuiste hecha para más, Lysa, fuiste hecha para más.» Lo recordé
especialmente en aquellas primeras semanas de mi aventura de comer
saludable cuando me vi tentada por un millón de ataques a mis papilas
gustativas faltas de azúcar. Yo solo me repetía mentalmente…hecha para
más…hecha para más.
Y aunque mi búsqueda no es nada en comparación con la importancia de
que una chica de secundaria trate de mantener su pureza, el hambre es
hambre. La tentación es la tentación. El deseo es el deseo. Así que,
tal vez no sean tan diferentes a fin de cuentas.
Cada vez que recuerdo esta verdad me siento desafiada y revitalizada
por completo otra vez. Fuimos hechas para más.
Qué gran verdad para usarla mientras volvemos a escribir el guión que
se lee en nuestra cabeza cada vez que somos tentadas. Reescribir el
guión es uno de los pasos más cruciales hacia el progreso permanente.
¿Recuerdas los «guiones» que mencioné al comienzo de este capítulo y
anteriormente en el libro? ¿Las excusas? ¿Las racionalizaciones? ¿Las
cláusulas de escape como «el lunes me irá mejor»?
Tenemos que volver a escribirlos al adquirir el hábito de decir otras
cosas. Y la primera de ellas es: «Yo fui hecha para más».
Escucha estas palabras de Proverbios 3:5-8, "Confía en el SEÑOR con
todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento; Reconócele
en todos tus caminos, y El enderezará tus sendas. No seas sabio a tus
propios ojos, teme al SEÑOR y apártate del mal. Será medicina para tu
cuerpo y refrigerio para tus huesos”.
Confía en el Señor, fuiste hecha para más. En todas tus formas
reconócelo, fuiste hecha para más. No intentes ser sabia y hacer tu
nueva dieta con tus propias fuerzas, Agárrate bien del Señor y huye de
las tentaciones. Fuiste hecha para más. Esto te llenará de salud y
nutrición y te ayudará a encontrar la victoria en esta lucha. Fuiste
hecha para más.
Amado Señor,
yo fui hecha para más de lo que consigo atrapada en el círculo vicioso
de la derrota. Confió en ti y deseo reconocerte en todos mis caminos.
Ayúdame a recordar que fui hecha para más con cada elección que hago.
En el nombre de Jesús, amén.
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© 2011 de Lysa Terkeurst. Todos los derechos están reservados.
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Wendy Bello, editora
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lunes, 26 de diciembre de 2011
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