lunes, 21 de enero de 2013


Lysa TerKeurst

“Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.” Colosenses 2:6-7 (NVI)
         
Lectura:

Vi el mensaje de texto con total incredulidad.  ¿Por qué esta persona no podía ver qué tan insensible e hiriente estaba siendo?

No sé quién inventó el dicho “palos y piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca podrán herirme”. O tenía nervios de acero o vivía en una isla desierta sin gente. Porque no sólo las palabras me lastiman, sino que también me hacen querer contraatacar y ser mala.

¿Alguna vez has estado con alguien en una situación en la que sabes que tú tenías la razón y ellos estaban equivocados, o en la que al menos podías defender bien tu posición?

Tengo esta necesidad imperiosa de explicar mi caso en este tipo de situaciones. Es como un abogado interior que se levanta desesperadamente para defender mis derechos y hacer ver a la otra persona las cosas a mi manera. Esto es normal, ¿no?

Sí. Es normal. Pero que sea normal no siempre significa que sea bueno. Especialmente considerando el versículo clave de hoy.

Colosenses 2:6-7 me recuerda: “Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.” (NIV)

Yo debo vivir afianzada en las enseñanzas de Jesús y desbordando agradecimiento. Lo contrario de esto es cuando estoy afianzada en opiniones egocéntricas y desbordando quejas. Necesito dejar que Dios me enseñe a ver las cosas desde el punto de vista de esta persona y obtener una perspectiva diferente. Al hacer esto aprenderé y seré fortalecida.

Colosenses 3:12-14 me recuerda: “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.” (NVI)
Mi función no es arreglar a esta persona o hacerle ver mi lado de las cosas. Mi función es obedecer a Dios ofreciendo una extensión del perdón que a mí misma se me ha concedido. Pero también puedo permanecer sana en esta situación recordando que perdonar no significa darle permiso a esta persona para que me lleve a patrones destructivos.

Finalmente, Colosenses 3:17 me recuerda: “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”

Todo lo que digo y hago refleja a quién sirvo. Si actúo llevada por el enojo y el resentimiento, me estoy rindiendo al enemigo, esparciendo su oscuridad. Pero si honro al Señor con mis acciones, estoy sirviendo para promover el nombre de Jesús y esparcir su luz.

A fin de cuentas, honrar a Dios lleva a cosas buenas. Todo lo demás lleva a la confusión, el agotamiento emocional y la ausencia de cosas buenas.

Yo procesé el mensaje de texto que recibí con mi esposo. Él dijo cosas que brindaron mucha claridad. “Lysa, tú sabes que cuando has tomado el buen camino, Dios te bendice. Tú has visto estas bendiciones una y otra vez mientras tomas decisiones que honran a Dios. Así que escoge una bendición hoy y ahórrate la agitación emocional de tratar de probar que tienes la razón.”

Él es un hombre inteligente.

Sé que esto no es fácil. Tengo que vivir a pesar de sentirme lastimada. Pero también me siento más en paz al ser capaz de ver esto desde otra perspectiva, una perspectiva más sana: una perspectiva bíblica. Y de verdad me emocionan las bendiciones que seguramente vendrán a mí.

Amado Señor, tú sabes de las palabras y acciones hirientes que han golpeado mi camino. Por favor, dame tu fuerza para no tomar represalias y para reaccionar basándome en tu verdad. En el nombre de Jesús, amén.

Recursos relacionados:                                                                                                            Cuando compras algún recurso a través de los Ministerios Proverbios 31 dejas una huella en la eternidad porque tu compra apoya las diversas esferas que sin costo alguno ofrece este ministerio para dar esperanza. Quisiéramos competir con los precios que ofrecen los enormes almacenes que venden en línea, pero sencillamente no podemos hacerlo. Por lo tanto, agradecemos muchísimo todas y cada una de las compras que hagas con nosotros. ¡Gracias!

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A fin de cuentas, honrar a Dios lleva a cosas buenas. Todo lo demás lleva a la confusión, el agotamiento emocional y la ausencia de cosas buenas.

Versículos poderosos:
Santiago 1:19-20, “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.” (NVI)

© 2013  de Lysa TerKeurst. Todos los derechos están reservados.  


Van Walton. directora
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