sábado, 20 de julio de 2013
Micca Monda Campbell

"…en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia  por amor a su nombre.”    Salmo 23:2-3, (NVI)

Lectura:

¿Qué clase de situación te está presionando ahora? ¿Será el constante estrés de llegar a fin de mes? ¿O tal vez el descontento es el villano que coloca mucha presión sobre tu vida? En mi caso varía. Me produce más estrés ser esposa que madre. ¡Hay días en que parece que todo el mundo me necesita al mismo tiempo! ¿Alguna vez has sentido como si el mundo entero estuviera llamando a tu puerta y exigiendo tu tiempo y atención?

La hora más estresante para mí es justo cuando los niños llegan a casa de la escuela. Es allí cuando el caos comienza. Hay que hacer tareas, preparar la cena, y asistir a prácticas de béisbol y clases de ballet. Cuando la presión es más de lo que yo puedo soportar, me da pánico. Me da pánico ¡porque no alcanzo para todo lo que tengo que hacer! Lamentablemente, es como si me salieran dos tarros de la cabeza que tiran al piso mi halo celestial. Esto es lo que se llama “explotar".  Eso pasa cuando tú y yo estamos bajo presión.

Algo más pasa cuando sentimos las demandas de la vida presionando también. Nos irritamos con las personas que amamos más. Yo no quiero vivir así, ni tú tampoco. 

La verdad es que la presión y la responsabilidad de cuidar de tantos pueden agotarme. Me canso y quedo exhausta. David también se cansó.  Su trabajo era  tan estresante como el de nosotras pues él protegía, guiaba y atendía a sus ovejas. ¿Cómo se las arreglaba David?  Él buscó descanso en su Buen Pastor, y el Señor proveyó. “…en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas.” (Salmo 23:2-3)

Es importante para nosotros descansar, pero ¿lo hacemos? ¿Podemos hacerlo? Tal vez se te dificulta dormir en las noches por el estrés que te atormenta.  Algunas veces me quedo despierta haciendo la lista mental de las cosas que tengo que hacer. Por la mañana me levanto  tan cansada como cuando me fui a dormir.  El verdadero problema es que no dormí lo suficiente. La persona promedio necesita de siete a ocho buenas horas de sueño en la noche.  Pero la gran mayoría solo duerme cinco, seis, o siete horas sin un buen descanso. Cuando tenemos insomnio  recurrimos a métodos que fallan, como tomar algo para dormir. Muchas veces el cansancio toma forma de gripe o enfermedad  y nos vemos forzados a descansar.

Dios tiene un plan mejor para darnos descanso de nuestro estrés. El Señor nos guía a “descansar en pastor verdes”  para revivirnos y refrescarnos emocional, espiritual y físicamente.

Cuando yo pienso en pastos verdes, pienso en los días de verano bien cálidos cuando mi papá y yo nos recostábamos en la hierba verde de nuestro patio.  No nos preocupaba nada en el mundo. Simplemente descansábamos y hablábamos de las nubes que colgaban en el cielo. Tal vez tus pastos verdes son un momento de silencio en tu silla favorita, caminar en la playa o acurrucarte en la cama con un buen libro.

La verdad es que Dios nunca nos puso en control de todas las cosas, solo de algunas tareas. Aunque el estrés y la presión de algunas tareas pueden desgastarnos, Dios no nos ha dejado vacíos. Él desea llenar todos nuestros lugares secos para que tengamos provisiones para el mañana. El secreto es escaparnos con Dios a esos lugares de descanso sin fin.

Amado Dios, a veces me siento culpable de tomar tiempo para mí misma. Hoy entiendo que este es tu plan para mí. Ayúdame a descansar. Cuida mi tiempo y ayúdame a manejar mis responsabilidades para que cada día yo pueda renovar mi ser emocional, espiritual, y físicamente. En el nombre de Jesús, Amén.


Reflexionar y responder: 
¿Qué te hace relajarte? ¿Un baño de espuma, caminar, trabajar en el jardín, visitar un gimnasio o tomar una siesta? Planifica descansar cada día aunque solo sea de diez a quince minutos. Hará milagros con tu estrés y cargará tus baterías. 

¿Tienes suficiente tiempo de inactividad como para recargar tus fuerzas? Si no, ¿cómo puedes cambiarlo? 

¿De vez en cuando te sientes culpable cuando descansas? ¿Pudiera ser una señal de que estás haciendo demasiado?

Versículos poderosos:
Salmo 62:1: "Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.”
(NVI)

Mateo 11:28: "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso." (NVI)

© 2013 de Micca Campbell. Todos los derechos están reservados. 

Gracias por su ayuda en la traducción de esta lectura:

   y las que traducen las lecturas:
     Ana Stine 
     Natasha Curtis
     Waleska Nickerson 
     Karina Córdova
     Cony Villareal

A Judith Hernández, la voz latina 
   y las que ayudan con la traducción de radio programas:  
      Veronica Young
      Diana Torres

Van Walton. Directora del ministerio para latinas




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