sábado, 26 de octubre de 2013

Wendy Pope


"Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente." Salmo 51:12 (NVI)

Lectura:

A través de mi experiencia como conferencista, y de mi continuo contacto con las personas, confiadamente puedo decir que para muchos individuos no es tan fácil y rápido aceptar el perdón de Dios por sus pecados y tampoco que se perdonen  ellos mismos. Por alguna razón creemos que estamos obligados a  castigarnos por los pecados que hemos cometido. Nos encarcelamos y retiramos de todas las “actividades divinas” por un período de tiempo hasta que nos sentimos  rescatados y dignos de reincorporarnos al “mundo cristiano.” Olvidamos  que el beneficio de ser perdonados por Dios es ser libres. El enemigo quiere mantenernos en este estado de condenación, viviendo y sintiéndonos culpables de nuestros pecados, aun en la libertad del perdón.

Yo no sé cual sea la carga que llevas hoy contigo, pero después de pedirle perdón a Dios, él está listo para perdonarte y a través del Espíritu Santo te da el poder para perdonarte a ti misma y dejarlo ir. Uno de mis versículos preferidos en la Palabra de Dios es 2 de Timoteo 1:7: “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”  No tengas temor. Tú tienes autoridad también. Lee y ora las palabras del rey David en el Salmo 51:10-12,
 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y Espíritu noble me sustente.”  (RVR)

No permitas que el poder de una memoria acusadora te robe el gozo y la libertad que hay en el perdón de Dios. Comprende que en realidad Dios te ama y
ha restaurado tu vida. Él no recuerda nunca más tus pecados.

Señor, Reconozco mi necesidad de ser libre de una mente acusadora del pecado del pasado. Restáurame. Sostenme. Ahora soy libre para testificar de tu gracia y poder. En el nombre de Jesús, amén.

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Reflexionar y responder:
¿Qué pasa cuando me mantengo y sostengo  mi vida en la libertad del perdón que Dios me ha dado?

¿Cómo cambiara mi vida si me sostengo en esta libertad?

¿Hay alguna persona que necesito perdonar hoy?

¿Necesito yo pedir perdón?

Memoriza el Salmo 51:10-12. Repítelo en voz alta. Y cada vez que vengan pensamientos acusadores, tráelo a tu memoria.


Versículos poderosos:
Salmo 32:5, “Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Selah” (NVI)

Salmo 71:20, “Tú me hiciste pasar por muchos aprietos y problemas, pero volverás a darme vida: ¡de lo profundo de la tumba volverás a levantarme!” (BLS)

2 Corintios 5:21, “Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.” (BLS)

© 2013  de Wendy Pope. Todos los derechos están reservados.  

Gracias por su ayuda en la traducción de esta lectura:

   y las que traducen las lecturas:
     Ana Stine  
     Waleska Nickerson 
     Karina Córdova
     Cony Villareal


Van Walton. Directora del ministerio para latinas 
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