lunes, 2 de febrero de 2009
de Renee Swope Miembro del Equipo de Conferencistas de Proverbios 31, Ministerios para la Mujer Versículo clave: Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Salmo 18:35 (NVI) Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo. martes, el 3 de febrero Devocional: Estuve conversando con unas amigas que hace poco leyeron mi devocional acerca de ayudar a mi hijo a ser un niño dinámico. Una dijo que quería criar niños dinámicos pero que no sabía por dónde empezar. Otra contó cuánto deseaba disfrutar ser mamá así como yo lo disfruto. La verdad es que no siempre he disfrutado ser mamá. No empecé como una mamá dinámica con pensamientos dinámicos e hijos dinámicos. De hecho, la actitud de renuncia de mi hijo, que inspiró mi devocional al comienzo de este mes, probablemente es algo que heredó de mí. En muchas ocasiones miré desde afuera la maternidad y declaré “no puedo”. Me desanimaba tanto. Una vez que mis hijos se convirtieron en niños que no me escuchaban ni obedecían como pequeños robots, sentí pánico. Miraba a otras mamás que parecían saber lo que estaban haciendo y me preguntaba: "¿Qué pasa conmigo?" Sus hijos escuchaban cuando ellas les decían que no. ¿Por qué mi hijo no dejaba las manos tranquilas en el mercado o en el pasillo de los juguetes? ¿Por qué nadie me dijo que esto iba a ser tan difícil? A menudo sentía que era un fracaso. Comparaba la manera en que me sentía con otras mamás que parecían perfectas, al menos desde afuera. Mi sensación de incompetencia e inseguridad eran puestas a la altura de mamás que vestían a sus hijos con ropas que hacían juego y se engalanaban con actitudes de gracia y sabiduría. Me preguntaba cómo se las ingeniaban para lograrlo con una sonrisa. ¡Yo apenas podía darme una ducha, vestir a los niños o salir de la casa antes del almuerzo! Quería renunciar. Un día regresé a casa luego de hacer mandados con dos niños pequeños cansados y exigentes. Los acosté a dormir y busqué un papel rosado para escribir "Renuncio". Le iba a entregar a mi esposo mi "carta de renuncia" cuando regresara a casa del trabajo ese día. Era demasiado difícil y estaba cansada de sentir que nunca serviría como mamá. Y fue ahí donde empecé. Realmente no comencé a ser mamá hasta el día en que casi renuncio porque ese fue el día en que caí de rodillas ante Dios y le dije ahogadamente: "Yo no puedo hacer esto." Y en ese lugar de entrega sentí como si Dios se arrodillara delante de mí y hablara a mi corazón: "Tienes razón, Renee. Con tu propia fuerza y mediante tu propia perspectiva, no puedes hacerlo. Pero estoy contigo. Con mi gracia, mis promesas, mi misericordia, mi presencia y mi poder, todas las cosas son posibles. Te ayudaré a convertirte en una gran mamá". Eso me recordó el Salmo 18:35: "Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar". Fue un nuevo punto de partida para mí. Cuando reconocí que por mi cuenta era un desastre, Dios vino a rescatarme. Me mostró que con su gentileza, gracia, sabiduría y dirección me podía convertir en la mamá que él me llamaba a ser, la mamá que mis hijos necesitaban que fuera ¡y la mamá que yo quería ser! Mi oración para hoy: Querido Señor: Necesito que el escudo de tu salvación me proteja del desánimo. Te pido que extiendas tu diestra para sostenerme, que tu gracia me fortalezca y que tu sabiduría me guíe. Gracias por Jesús, quien con su bondad me ha hecho prosperar debido a tu gran amor por mí. Hoy encuentro un nuevo punto de partida en ti. En el nombre de Jesús, Amén. miércoles, el 4 de febrero Aplicación: Escribe una carta contándole a Dios cómo te sientes. Sé honesta y abierta. Abrirle tu corazón y tus pensamientos es el primer paso hacia la libertad y la esperanza. Pídele a Jesús su perspectiva en cuanto a ti como una hija de Dios para que puedas comenzar a convertirte en una mamá piadosa. Tenemos que recibir su amor antes de poder darlo. jueves, el 5 de febrero Puntos para reflexionar: Al leer el devocional de esta semana, ¿con qué luchas te identificas? ¿Alguna vez has deseado renunciar? Comienza hoy nuevamente al reconocer que no puedes hacerlo sola, pero con la ayuda de Dios, nada es imposible. viernes, el 6 de febrero Versículos para recordar: Lucas 1:37: “Porque para Dios no hay nada imposible”. (NVI) Mateo 19:26: “Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, mas para Dios todo es posible”. (NVI) Salmo 113:5-7: “¿Quién como el Señor nuestro Dios, que tiene su trono en las alturas y se digna contemplar los cielos y la tierra? Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado.” (NVI) Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional. Laura A. Colón González, editora Judith Hernández: judithhernandez.blogspot.com Ana Stine Ángela Vásquez Wendy Bello Lupe Coka
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