lunes, 28 de septiembre de 2009
por Micca Monda Campbell
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer

Versículo clave:

Salmos 127:1, "Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.” (RVR1995

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo

martes, el 29 de septiembre

Devocional:

Años atrás, mi esposo y yo compramos un terreno y, con la ayuda de Dios, empezamos a construir nuestra casa. Para nosotros era muy importante que el Señor fuera parte de este emocionante proceso ya que planeábamos criar a nuestros hijos allí y a la vez utilizar este hogar para esparcir el reino de nuestro Señor. Era nuestro deseo que toda persona que pusiera pie en nuestra casa experimentara el amor del Dios.

Cuando se fundaron los cimientos de nuestra casa, mi esposo y yo colocamos sobre el cemento pedacitos de papel con versículos bíblicos cuidadosamente seleccionados. Uno de ellos se convirtió en nuestro versículo familiar:

"Dios bendice [a las familias] que no siguen malos consejos ni andan en malas compañías ni se juntan con los que se burlan de Dios. Dios bendice a quienes aman su palabra y se alegren con la estudia de la Biblia día y noche. Son como árboles sembrados junto a los arroyos: llegado el momento, dan mucho fruto y no se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hacen les sale bien!” (Salmos 1:1:3)

Al terminar de construir nuestra casa, tuvimos una fiesta a la cual invitamos a familiares y amigos para bendecir nuestro hogar. De cuarto a cuarto, nuestros amigos oraron por nuestra nueva casa, rogando al Señor su bendición y protección.

A través de los años, el Señor nos ha mostrado su fidelidad y nos ha dado muchas oportunidades para ser de bendición para otros. Hemos hospedado a otras personas. Hemos sido protegidos durante fuertes tormentas. Hemos sido bendecidos con excelentes vecinos. Nuestro hogar ha sido un refugio para personas sin techo, adictas o abandonadas. También ha sido un lugar donde hemos presenciado cuando seres queridos han rendido su vida a Cristo.

Los recuerdos y las bendiciones que hemos experimentado en nuestro hogar van más allá de lo que jamás hubiésemos imaginado. Dios tiene razón: Nosotros nunca hubiésemos podido igualar lo que Él ha hecho en nuestra casa. Amada amiga, ¿quién es el maestro de obras en tu hogar?

Mi oración para hoy:

Amado Señor, Sé el maestro de obras en nuestra casa, y edifica un hogar lleno de amor, seguridad y apertura hacia otros. Te ruego que todos aquellos quienes entren a nuestra casa puedan sentir tu amor y tu presencia. En el Nombre de Jesús, Amén.

miércoles, el 30 de septiembre

Aplicación:

Quizás tú no puedas literalmente incluir versículos bíblicos en los fundamentos de tu casa, como mi esposo y yo tuvimos oportunidad de hacerlo. Pero tu casa sí puede ser un hogar de bendición. Invita a familiares y a amigos para gozar un tiempo de compañerismo y rica comida, y luego pídeles que oren por tu casa. También puedes pintar versículos bíblicos en las paredes o colgar cuadros con escrituras en tu casa.


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jueves, el 1 de octubre

Puntos para Reflexionar:

¿Quién edifica tu casa?

¿Cómo puedes invitar a Dios para que sea el maestro de obras de tu hogar?

¿Cómo puedes utilizar tu casa para ser de bendición para otros y para traer gloria a Dios?

viernes, el 2 de octubre

Versículos para Recordar:

Estas son varias de las escrituras que depositamos en los cimientos de nuestra casa:
3 Juan 1:4, "Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad.” (NVI)

Josué 24:15, "Pero si a ustedes les parece mal servir al SEÑOR, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del Río Ufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al SEÑOR." (NVI)

Juan 15:16, “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre." (NVI)

Salmos 65:4, "¡Dichoso aquel a quien tú escoges, al que atraes a ti para que viva en tus atrios! Saciémonos de los bienes de tu casa, de los dones de tu santo templo." (NVI)

Deuteronomio 31:8, "El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes." (NVI)

Salmos 23:1, " El SEÑOR es mi pastor, nada me falta." (NVI)

© 2009 by Mica Monda Campbell. All rights reserved.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora
Laura A. Colón González, editora                                                                         Judith Hernández: http://www.judithhernandez.blogspot.com                             Ana Stine                                                                                                               Ángela Vásquez                                                                                                        Lupe Coka
martes, 22 de septiembre de 2009
por Melanie Chitwood
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


Versículo clave:                                                                                             

1 Juan 3:1,  ¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.” 1 Juan 3:1  (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo 


martes, el 22 de septiembre 




Devocional: 



Un día, alguien le preguntó a mi hijo de cinco años cuál era su nombre.  Él respondió: “Mi nombre es Zachary Patrick Chitwood, hijo de Scott Joseph Chitwood.”  Yo no sé que estaba pensando Zachary o por qué respondió así.  ¡Pero me encantó su respuesta!  Él sabía quien era y a quien pertenecía.

¿Cómo responderías si alguien te preguntara quién eres tú?  Mi respuesta sería algo así como, yo soy Melanie Chitwood, esposa, madre, hija, escritora, conferencista, maestra, amiga, e hija de Dios.

Así como mi hijito, yo también sé quien soy y a quien pertenezco.  Sé que soy hija de Dios.  Cuando yo tenía 16 años, durante un campamento para jóvenes, yo le dije al Señor: “Sé que Tú me amas y que deseas tener una relación conmigo.  Te agradezco por morir en la cruz por mis pecados.  Gracias por perdonarme.  Deseo que seas mi Salvador y Señor y deseo vivir para ti.” Desde aquella noche, yo he sido una hija de Dios.

Sin embargo, hay veces en que se me olvida a quien pertenezco y quien forma mi identidad.  A veces, si me dejo llevar por mis emociones, mi respuesta a la pregunta ¿quién eres? suena algo así como, “Soy alguien que batalla con su peso; alguien que responde con temor en lugar de fe; alguien que puede ser egoísta y que a veces no desea servir a otras personas; alguien que ha cometido muchos errores.”

La verdad es que a veces permito que mi pasado, mis emociones, o el deseo de recibir la aprobación de otros defina quien soy yo, en lugar de permitir que la palabra de Dios lo defina.  Pero entre más crezco en el Señor, comprendo mejor que todas esas definiciones de mi persona no están basadas en la verdad.  El diablo es un mentiroso que desea engañarme y prevenir que yo camine en la verdad que se encuentra en la palabra de Dios.

Las siguientes declaraciones expresan quienes somos y a quien pertenecemos:

  • Nada podrá separarnos del amor de Dios. (Romanos 8:35-39). 
  • Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras. (Efesios 2:10).
  • Dios no nos condena. (Romanos 8:1).
  • Dios nos ama tanto que Él pagó el precio para que pudiésemos tener una relación con Él. (1 Corintios 6: 20).
  • Dios es nuestro “papi”. (Romanos 8:15).

El amor de Dios es eterno y nunca falla.  Él desea que tú tengas una relación con Él, en la cual tú te acerques más y más a Él y en la cual tú te parezcas más y más a Él conforme tú permaneces en la verdad.  Confía y descansa en su verdad y en el amor que nunca falla.

Mi oración para hoy:
Amado Padre: ¡Estoy tan agradecida de ser tu hija!  Gracias por tu amor, que nunca cambia.  Gracias porque nada me separará de tu amor.  Abre mis ojos para discernir las mentiras del enemigo respecto a mí o a mi vida.  Ayúdame a creer en tu verdad y no en las mentiras del diablo, o en mis sentimientos, o en lo que otras personas dicen de mí.  En el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, el 23 de septiembre

Aplicación:
Cuando te sientes tentada a creer mentiras y no la verdad de Dios, practica la disciplina de llevar tus pensamientos cautivos a la obediencia de Cristo (2 Corintios 10:5).  Por ejemplo, si empiezas a pensar “Dios nunca me perdonaría por este pecado,” reconoce que esto es una mentira.  Reemplaza la mentira con la verdad: Jesús me ha prometido que Él perdonará todos mis pecados – pasados, presentes y futuros. (Colosenses 1:13-14).

Recursos sugeridos:



jueves, el 24 de septiembre

Puntos para reflexionar:

¿Estás segura de ser una hija de Dios?  ¿Has pedido en oración que Jesús sea tu Señor y Salvador?  Tú puedes hacerlo ahora mismo ¡y estar segura de ser suya para siempre!   

¿Reconoces las mentiras que has creído?  Pídele al Señor que te las revele.



viernes, el 25 de septiembre

Versículos para recordar: 
Colosenses 1:13-14, “Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.” (NVI)

Romanos 12:2, “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (NVI)

Proverbios 23:7, “Como él piensa en su interior, así es él.” (BLS)      
                                                      
 © 2009 by Melanie Chitwood. All rights reserved         

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Laura A. Colón González, editora                                                                                                                Wendy Bello, editora                                                                                                                                                                                                                                               Judith Hernández: http://www.judithhernandez.blogspot.com                                                                                                                                                                                                     Ana Stine                                                                                                                                                                                                                                                                                                    Ángela Vásquez                                                                                                                                                                                                                                                                                        Lupe Coka                                                                                                                                                                   






   










lunes, 14 de septiembre de 2009
TRAÉMELO


Marybeth Whalen
Miembro del Equipo de
conferencistas de Proverbios 31,
Ministerios para la mujer


Versículo clave:

“Tráiganmelos acá —les dijo Jesús.” Mateo 14:18 (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo


martes, el 15 de septiembrel

Devoción:

"Ma-má," me llamó mi hijo de seis años desde la sala, donde estaba haciendo su tarea de matemáticas.

“¡No puedo hacer esto!”
Y yo, desde la cocina lavando los platos, contesté: “Si no puedes hacerlo, tráemelo.”

Y como un zumbido, escuché la voz quieta y suave de Dios, penetrando en esas palabras que yo acababa de decir en voz alta. “¿No es eso lo que yo te digo a ti?” Me recordó.

Cuando me siento sobrecargada: “Si no puedes hacerlo, solamente tráemelo.”
Cuando estoy enojada: “Si no puedes hacerlo, solamente tráemelo.”

Cuando estoy herida: “Si no puedes hacerlo, solamente tráemelo.”

Cuando estoy confundida: “Si no puedes hacerlo, solamente tráemelo.”


Miles de años atrás, los discípulos se encontraron con una situación donde ellos no podían hacer nada. No podían alimentar a 5,000 hombres y sus familias que tenían hambre. Ellos sabían que el dejarlos ir, sería la pérdida de una gran oportunidad para el ministerio. Pero no habían recursos. Y luego un pequeño niño se puso de pie y ofreció su almuerzo.

Jesús respondió, “Tráemelo aquí.” El tomó esa pequeña ofrenda, la pequeña porción ofrecida en fe, y la multiplicó más de lo que cualquier persona hubiera esperado.

Yo necesito que Dios haga eso por mí todos los días. Cuando pienso que no puedo hacer algo, necesito tomar mi fe, y lo poco que yo puedo hacer y colocarlo en sus manos. Y luego necesito retirarme y verlo multiplicar mi sencilla ofrenda en algo grandioso y maravilloso.

¿Qué es lo que estás sintiendo que no puedes hacer hoy?

¿Tomar un reto que Dios te está presentando?

¿Responder a una oportunidad en el ministerio que parece difícil?

¿Permanecer en un matrimonio que desde tu punto de vista parece acabado?

¿Perseverar en tus esfuerzos de pagar todas tus deudas?

¿Perdonar a alguien que te hirió?

Cualquier cosa que sea, entiende esto: Estás en lo correcto. No puedes hacerlo. Entonces trae esa situación ante Él. Mírate a ti misma ofreciéndosela a Dios, así como el pequeño almuerzo del niño. Luego retírate y prepárate para ser asombrada.

Mi oración para hoy:

Amado Dios, te alabo por ser tú el que lleva mis cargas. Gracias por tomar mi “Yo no puedo” y transformarlo con tu poder y tus bendiciones. Ayúdame a recordar a no estar ansiosa o preocupada cuando tengo dificultades, pero simplemente a traer mis situaciones a ti una y otra vez. En el nombre de Jesús, Amén.


miércoles, el 16 de septiembre

Aplicación:

Haz una lista en tu diario de las razones por las cuales no puedes hacer ciertas cosas; pagar sus deudas, quedarte en el matrimonio, enseñarles a tus hijos, trabajar en un cierto trabajo, etc. Después de escribir todas esas razones escribe con un marcador rojo: “Trámelo.” Regocíjate en el Señor porque esas son las palabras personales de Jesús para ti hoy.


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jueves, el 17 de septiembre
Puntos para reflexionar:

Hay algo que le estás diciendo a Dios que no lo puedes hacer? Tome un poco tiempo hoy pidiéndole que multiplique tus pequeños esfuerzos como solo El puede. Cada vez que empiezas a preocuparte, vuelva a Dios y tráeselo.

viernes, el 18 de septibmbre

Versículos para recordar:


Salmos 115:11, "Los que temen al SEÑOR, confíen en él; él es su ayuda y su escudo.” (NVI)

Salmos 116:7, " Dios mío, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir tranquilo.” (BLS)

                       © 2009 by Marybeth Whalen. All rights reserved.


Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Laura A. Colón González, editora                                                                       Wendy Bello, editora                                                                                        Judith Hernández: http://www.judithhernandez.blogspot.com                            Ana Stine                                                                                                        Ángela Vásquez                                                                                                        Lupe Coka
miércoles, 9 de septiembre de 2009
SIGA EL LIDER
Lysa Terkeurst                                                                                                       

Versículo clave:

Génesis 24:58- 60, “Entonces llamaron a Rebeca… ‘¿Te irás con este hombre?’ Ella dijo: ‘Me iré.’ ” (LBLA)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo

jueves, el 10 de septiembre

Devocional:

¿Has tenido alguna vez una ocasión para comprometerse a algo sin saber como va a salir por fin? Es una de esas circunstancias llenas de miedo y de fe en que Dios nos llama a entrar; se parece a un viaje que empezamos sin saber a donde nos vamos. Entrando un matrimonio puede ser lo mismo. En el verso clave de hoy Rebeca se encontró en un dilema similar.

Abraham había mandado a su sirviente a que encontrara una esposa para su amado hijo, Isaac. El siervo salió en su misión lleno de confianza que Dios iba a darle la esposa perfecta para el hijo de su amo. Se llevó muchos camellos porque esto era un regalo estimado para el padre de una novia. El sirviente también salió buscando la novia ideal, orando:

“Ah SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua. Que sea la joven a quien yo diga: ‘Por favor, baja tu cántaro para que yo beba’, y que responda: ‘Bebe, y también daré de beber a tus camellos’, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.” (Génesis 24:12-14 LBLA)

Antes de que se terminó la oración, Rebeca vino – haciendo lo que él había pedido: oración contestada.

Será bien obvio para el sirviente de Abraham y para todas las que hemos leído este cuento precioso que Rebeca era la escogida para Isaac – y si lo fue. Pero, piensas de vez en cuando, “¿Qué estaba pensando Rebeca cuando un hombre extraño le dijo que en los planes divinos de Dios ella era la novia para el hijo de su amo?” ¡Y hasta que ella ni lo había conocido! No solamente habían estos detalles, pero ella tenia que viajar sola con el sirviente hacia un hogar nuevo para vivir con un hombre extraño y seguirle a él hacia un lugar donde Dios había prometido con una herencia que ellos jamás nunca lo había visto.

En mi vida he conocido muchas veces cuando no quise contestar como Rebeca respondió: que iría a cualquier lugar con este hombre. El plan perfecto de Dios me juntó a mí con mi esposo. Hemos visto oraciones contestadas y la realidad que somos una pareja unida en los ojos de Dios está fijo. Pero, en mi frustración de lo que no conozco he querido correr hacia otro lugar. La única cosa que no me dejó salir a la corrida fue mi relación con Dios y mi promesa de darle honor a Él. Quiero ser mas como Rebeca. Ella vio que Dios contestó la oración del sirviente y ella supo que el propósito de Dios había ocurrido. La obediencia de Rebeca resultó en un matrimonio usado por Dios para bendecir a las naciones del mundo.

Seguir detrás del liderazgo y quedarse debajo de la cabeza de tu marido es a veces una lucha de fe. No es siempre un lugar cómodo. Se necesita cruzar países extranjeros; personas extrañas se van a ver en cada esquina y será necesario dejar la familia atrás. A veces la única manera de continuar en el viaje será con las oraciones que contesta Dios cuando nos encontramos desesperadas. Siguiendo detrás del líder que Dios escogió para ti es últimamente una decisión de fe – fe en la soberanía de Dios. Dios está en control de tu esposo, sus decisiones, y tú bienestar. Tengo alegría por haberme quedado junto a mi esposo, porque como Rebeca he sido bendecida

Mi oración para hoy:

Padre Amado, Solamente Tú me has regalado la bendición de mi esposo. Tu deseo es que seamos uno, mudándonos por este mundo como si fuéramos un juego unido. Ayúdame escoger acciones positivas para poder respetarle a él como el líder de nuestro hogar aunque el futuro sea escondido. Te pido esto en el nombre de Jesús, Amen.

viernes, el 11 de septiembre
Aplicación:

Vuelva a leer el verso clave de hoy. Es importante notar que las bendiciones no vinieron de su familia hasta que ella se cometió a irse con su hombre y empezó el viaje.

Recursos sugeridos:
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lunes, el 14 de septiembre
Puntos para reflexionar:
¿Te recuerdas de un tiempo en tu vida cuando Dios te guió a hacer algo donde tuviste que salir en fe antes de que Él te diera la bendición?

¿Cómo se resolvió la situación?

¿Corriste del liderazgo del Señor?
¿Si hiciste la decisión de seguir tras el Señor, como fuiste bendecida por Dios?

martes, el 15 de septiembre

Versículos para recordar:

Efesios 5:23, " Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo.” (BLS)

1 Pedro 5:5-6, " Del mismo modo ustedes, los jóvenes, deben obedecer la autoridad de los líderes de la iglesia. Todos deben tratarse con humildad… acepten la autoridad de Dios, pues él es poderoso. Cuando llegue el momento oportuno, Dios los tratará como a gente importante.” (BLS)

 2009 by Lysa Terkeurst . All rights reserved.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Laura A. Colón González, editora                                                                  Wendy Bello, editora                                                                                             Judith Hernández: http://www.judithhernandez.blogspot.com                                  Ana Stine                                                                                                                Ángela Vásquez                                                                                                         Lupe Pareja-Coka
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