lunes, 6 de septiembre de 2010
por Marybeth Whalen                                                                                          Miembro del Equipo de
conferencistas de Proverbios 31,                                                                         Ministerios para la mujer

Versículo clave:
1 Juan 1:3-4 "Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa." (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo.

Lectura:

A mi hija de siete meses le encanta hacerse notar. Cuando su papá entra a su habitación, ella fija los ojos en él hasta que él se dé cuenta y le preste toda su atención. Cuando estamos en un restaurante, ella mira a su alrededor, a las personas de las mesas vecinas hasta que encuentra a alguien que converse con ella y le devuelva la mirada de sus grandes ojos azules. Aunque todavía no puede pronunciar una palabra, sus grandes ojos azules hablan por ella. Ella está diciendo: “Mírame. ¿Me ves?”. A pesar de su corta edad ella siente que es importante tener la aprobación de otros seres humanos. Su necesidad de saber que importa en este mundo debe estar programada en su psiquis humana.

Yo creo que este sentimiento comienza en la infancia y se queda con nosotros a lo largo de nuestras vidas. Aunque no lo admitamos, todos luchamos con la idea de si tenemos alguna importancia en este mundo, si alguien nota nuestra presencia. Lamentablemente, podemos confundir nuestra necesidad de afirmación con la necesidad que tiene nuestra alma de una relación íntima con Dios. Para muchos de nosotros eso significa ir de una persona a otra con la esperanza de encontrar aquella que por fin nos apruebe y nos haga saber que importamos. Pensamos tontamente que si otros se fijan en nosotros, nos elogian y nos respetan, llenaremos nuestra soledad. Y no obstante, el vacío sin dudas vuelve a aparecer. El ciclo continúa a través de nuestras vidas.

Sin embargo, hay una manera de romper dicho ciclo. Cuando nos acercamos a Dios y descubrimos el gozo que trae a nuestras almas la comunión con él, entonces encontramos lo que hemos estado buscando. Aprendemos que Dios puede llenar nuestros vacíos. Dejamos de buscar la aprobación de personas llenas de pecado en un mundo caído y quebrantado. Aunque siempre será bueno tener respeto y aprobación, descubrimos que no lo necesitamos como nos sucedía antes.

Lo más maravilloso de todo esto es que el reconocimiento por parte de otras personas parece ser una consecuencia de la comunión con Dios. La gente se fija en ti porque en ti hay algo diferente. Quieren saber cómo tienes esa paz y gozo en tu vida. Aunque quizá no puedan explicarlo, sienten que pueden confiar en ti y admiran tu carácter. Tu confianza, no en ti misma sino en Él, resplandece y atrae a otros hacia ti. En pocas palabras, la gente quiere tener lo que tú tienes cuando tienes una relación, comunión, con Dios.
Cuando Adán y Eva caminaban por el jardín del Edén, disfrutaban la dulce compañía de su Creador. Aunque desterrada de aquel paraíso, el alma humana nunca ha olvidado el sentimiento de ser uno con Dios. Seguiremos buscándolo en vano mientras lo busquemos fuera de Él.
Si hoy estás buscando reconocimiento en los lugares equivocados, ¿pudiera exhortarte a que busques a Dios? Pídele que te llene para que dejes de buscar en cada lugar que llegues alguien que satisfaga tus necesidades de atención y aprobación. Eso lo encontrarás cuando vuelvas tu rostro al cielo.
"Estamos seguros, no porque estemos seguros de nosotros mismos, sino porque confiamos en que Dios está seguro de nosotros". Eugene Peterson.
Amado Padre celestial, gracias por amarme. Gracias por desear tener una relación personal conmigo. Ayúdame a mirarte cuando necesite ser reconocida. Ayúdame a no mirar en lugares erróneos para encontrar la paz que estoy buscando. Ayúdame a descubrirla en tus amorosos brazos. En el nombre de Jesús, Amén.

Pasos para la aplicación:

Si estás en busca de reconocimiento y aprobación, toma las medidas necesarias hoy mismo para dejar de hacerlo. ¿Qué puedes hacer para acercarte más a Dios? Al hacerte esa pregunta, comienza a hacer las cosas que Dios traiga a tu mente. Recuerda que las personas siempre te defraudarán, pero Dios nunca lo hará. Quizá pienses que él está lejos, pero está ahí mismo, esperando por ti.

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Puntos para reflexionar:

¿Existen personas actualmente en tu vida de quienes estás esperando reconocimiento y aprobación?

¿Te das cuenta de que tal vez nunca puedan darte lo que necesitas?

¿Crees que es justo que les pidas algo así?

Versículos que te darán fuerza:

1 Corintios 1:9, "Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor." (NVI)
I Juan 1:6-7, " Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. " (NIV)

Génesis 3:8, " Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera." (NVI)

Génesis 6:9, " Ésta es la historia de Noé. Noé era un hombre justo y honrado entre su gente. Siempre anduvo fielmente con Dios." (NVI)

© 2010 de Marybeth Whalen. Todos los derechos están reservados.
Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora

Judith Hernández
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