lunes, 3 de enero de 2011

Miembro del Equipo de conferencistas

Lucas 7:37, "Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume."  (NVI)

Lectura:

Su vergüenza pudo haberla  hecho volver atrás, pero la esperanza y el amor la llevaron aquella noche a la casa de Simón el fariseo, en donde Jesús estaba como invitado especial. Tímidamente se mezcló entre la multitud y poco a poco se fue acercando a la mesa donde Jesús se encontraba.

Ella sostenía entre sus manos una jarra de alabastro con perfume. Este valioso producto lo podría haber utilizado para su trabajo, pero no le importó mucho. Después de escuchar la enseñanza de Jesús sobre el amor y el perdón, y entender que ella misma era amada y perdonada, loca de contenta, quería dar a Jesús lo que tuviera de mayor valor.
Llena de gratitud y amor, y al tiempo que las lágrimas cubrían su rostro, ella se tendió sobre los pies de Jesús  y derramó sobre ellos el valioso perfume.

Esta mujer que había recibido salvación y perdón de la mano de Jesús,  le ofreció  absolutamente lo mejor que tenía, a pesar del miedo y la duda.
  • Su temor no pudo pararla: "¿Que pensarán ellos de mi? Ellos saben quién soy yo."
  • Su vergüenza no pudo pararla: "No soy digna de acercarme a Jesús."
§  Sus sentimientos de insignificancia no pudieron pararla: “Es solo una 
          pequeña botella de perfume, y no de las mejores."

La multitud y las personas importantes no pudieron pararla: "No entraré allí. Estas personas pueden ofrecer a Jesús mejores cosas que yo."

Nada impidió que esta mujer mostrara su amor y gratitud al dar gracias por la nueva vida que él le ofrecía. Darle a Jesús lo mejor no significa siempre cosas materiales, creo que lo que más agradó a Jesús no fue el regalo del perfume, sino el corazón de la mujer mostrándole amor.

¿Le daremos a Jesús lo mejor en este año nuevo?  Es fácil ofrecer a Jesús las sobras de nuestro tiempo, talento y recursos. Estamos agradecidas por nuestra nueva vida pero a veces podemos dar por sentados los regalos que Dios nos da. Así como celebramos el nacimiento de Jesús al darnos regalos unos a otros, recordemos a la mujer de Lucas 7, quien le dio lo mejor al Rey, y hagamos nosotras lo mismo
.

Amado Padre Celestial, gracias por haber enviado a tu hijo a la tierra, así como su nacimiento que acabamos de celebrar, dando regalos unos a otros, ayúdanos a recordar darte a ti lo mejor que tenemos durante este año nuevo. A ti no te agradan las pequeñas muestras de nuestro amor, tú quieres nuestra adoración sin reservar y que nos ofrezcamos a nosotros mismos. Perdónanos cuando no damos lo mejor. Gracias por amarnos siempre y perdonarnos cuando tenemos deficiencias. En el nombre de Jesús, Amén.

Pasos para la aplicación:

Identifica algo que tenga mucho valor (material, espiritual, talentos…) que tú puedas darle a Jesús. Ofrécele ese regalo en este año nuevo.

Recursos relacionados:

Quienes somos  



Puntos para reflexionar:

¿Qué ha hecho Dios por ti? ¿Le has mostrado tu gratitud?

¿Cómo mostrarás amor y gratitud con tu regalo?

 Como la mujer de Lucas 7, ¿qué tienes tú de valor para agradecer a Jesús?

¿Tienes alguna razón que impida que des a Jesús lo mejor?

¿En cuál esfera de tu vida puedes ofrecer más a Jesús?


Versículos que te darán fuerza:

Marcos 14:3-6, "En Betánia, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.” (NVI)
Lucas 6:38, Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a usted." (NVI)

Salmo 107:1, " Den gracias al Señor, porque él es bueno;  su gran amor perdura para siempre." (NVI)

Salmo 95:6-7, " Vengan, postrémonos reverentes,  doblemos la rodilla  ante el Señor nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios." (NVI)

Mateo 13:45-46, " También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró." (NVI)

© 2010  de Glynnis Whitwer. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.
Wendy Bello, editora
Natasha Curtis
Waleska Nickerson


Se ha producido un error en este gadget.

Archivos del Blog

Buscar en este blog