lunes, 17 de enero de 2011
Rachel Olsen  
miembro del Equipo de conferencistas                                                                                             de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


"Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios."   Filipenses 4:6 (LBLA)

Lectura: 

No se que se supone que yo tenga que hacer con mi vida, y se me está acabando el tiempo para averiguarlo. ¿Y qué sucede si nunca lo averiguo? ¿Me pasaré la vida siendo infeliz y sintiéndome no realizada? ¿Nunca alcanzaré mi propósito? Qué hará Dios con eso, ¿me llamará una mala sirvienta? Pero no puedo evitarlo. ¿Por qué Él no responde a mis súplicas pidiéndole que me guíe?

Quizá soy demasiado pecadora o algo así. Se que tendría que leer la Biblia con mayor frecuencia. ¿Es este limbo en el que me encuentro algún tipo de castigo? ¿De hecho soy tanto peor que todos los demás? Quizá sea que no tengo ningún tipo de talento especial. O que simplemente nunca los desarrollé. Quizá se acabó y ya es muy tarde. ¿Y entonces qué hago ahora? No sé qué es lo que tengo que hacer...

¿Se parece este auto diálogo a tus propios pensamientos a veces? Quizá no se trate de tu llamado, pero al hecho de encontrar a un esposo, o tener el dinero suficiente para comprar una casa, o hacer ejercicio físico con regularidad, o un conflicto con tu madre o jefe(a). ¿Tiendes a pensar demasiado las cosas? ¿A preocuparte y rumiar? ¿A analizar pasiva, excesiva e interminablemente el significado, las razones y las posibles consecuencias de tus problemas? ¿Te mortificas por ellos?

Muchas de nosotras creemos que cuando nos sentimos desanimadas por algo tenemos que tratar de evaluar nuestros sentimientos y nuestra situación desde todo ángulo para llegar a la comprensión y encontrar soluciones que alivien nuestra infelicidad. Sin embargo, una gran cantidad de estudios que se han llevado a cabo durante los últimos 20 años demostraron que el analizar demasiado este tipo de pensamientos lleva a resultados negativos; perpetúa o empeora la tristeza, promueve los pensamientos negativos, reduce la motivación, agota la energía, interfiere con la concentración y típicamente afecta a nuestra capacidad de resolver problemas.

La Profesora Sonja Lyubomirsky escribe: “Si bien la gente cree que al rumiar se están comprendiendo más a sí mismos y a sus problemas, rara vez es eso lo que ocurre. Lo que sí logran es una perspectiva distorsionada y pesimista de sus vidas.” Y agrega, “Debes liberarte de la garra de tus reflexiones, es decir, deja inmediatamente de pensarlo demasiado.”

En base a lo que escribió en Filipenses 4:6-13, yo diría que el apóstol Pablo estaría de acuerdo con la profesora. Deténte ahora y lee el pasaje entero al que me refiero en los “Versículos que te Darán Fuerza” (abajo) y luego vuelve aquí.

Como vemos en el versículo seis, Pablo da tres claras instrucciones para aquellos que tienden a rumiar en sus problemas. Dice:
1) no te preocupes por nada (estar afanoso)
2) ora por todo (súplicas)
3) agradécele a Dios por todo (con acción de gracias)

¿Qué sucedería si hoy en día pusiéramos en práctica estas instrucciones?

¿Qué sucedería si hoy decidiéramos no preocuparnos por nada? ¿Si cuando no encontráramos preocupándonos por algo, nos detuviéramos y le entregáramos la situación a Dios mediante la oración? ¿Y qué si seguidamente le agradeciéramos por ocuparse del asunto?

De hecho, ¿qué sucedería si ocupáramos la mayor parte de nuestro tiempo libre para para pensar en lo maravilloso que es Dios y en lo bien que nos cuida?

¿Si contáramos nuestras bendiciones y los actos de fidelidad de Dios hoy, y otra vez hiciéramos lo mismo mañana, y también la semana que viene? ¿Qué sucedería entonces?

Pablo dice en el versículo siete que empezaríamos a experimentar una paz increíble, una difícil de imaginar. ¡Una paz que no tiene sentido en esta tierra! Este tipo de paz es tan poderosa que tiene una función protectora sobre nuestras almas y nuestras mentes, lo que facilita aún más el dejar de preocuparse y el estar agradecida.

Para mí, ¡esto suena a un estado de felicidad! Por lo tanto, dejemos hoy de pensarlo demasiado. Pero no dejemos de orar por ello. Elijamos tener un día lleno de felicidad y agradecimiento. Mañana cuando no levantamos volvamos a hacerlo.

Amado Señor, hoy te entrego todos mis temores y problemas para que Tú te ocupes de ellos. No puedo arreglar ni una sola de estas cosas preocupándome por ellas, pero tu puedes arreglarlo todo porque nada es imposible para Ti. Gracias por estar a cargo de mi día. En el nombre de Jesús, Amén.

Pasos para la aplicación:

Abre tu Biblia y resalta Filipenses 4:6-7 Memoriza esos dos versículos.

Recursos relacionados:

                                                         
                                                                                                                                         Puntos para reflexionar:

¿Generalmente yo pienso en lo que es bueno, amoroso, puro y verdadero, o pienso en lo que es defectuoso, frustrante, injusto o erróneo?
¿Tiendo a pensarlo demasiado día tras día y a no orar suficientemente por ello? ¿Con qué frecuencia expreso mi gratitud?

Versículos que te darán fuerza:

Filipenses 4:6-9,No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.” (NVI)


© 2010  de Rachel Olson. Todos los derechos están reservados.                                               

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora 

Natasha Curtis 
Waleska Nickerson

1 comments:

Leí hace poco en un blog un artículo sobre escoger una palabra para cada año.
Yo decidí que mi palabra del año 2011 sería ACTITUD. Quiero que Dios me ayude a tener siempre una actitud que se base en Filipenses 4:8. Y recuerdo la frase ya célebre de Charles Swindoll: "La vida es un 10% de lo que nos sucede y un 90% de cómo reaccionamos. Lo único que podemos controlar es nuestra actitud".

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