sábado, 23 de noviembre de 2013

Wendy Pope


“Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga" Salmos 51:12,  (NVI)

Lectura:

Por mi experiencia y hablando y ministrando a las personas te puedo decir con seguridad que es más fácil para muchos individuos aceptar el perdón de Dios por sus pecados que perdonasen a ellos mismos. Por alguna razón creemos que debemos castigarnos a nosotros mismos por los pecados que hemos cometido. Nos encarcelamos retirándonos y saliéndonos de todas las “actividades de Dios” por un periodo de tiempo hasta que nos sentimos redimidos y dignos de unirnos al “mundo cristiano”. Olvidamos que el beneficio de haber sido perdonados por Dios es vivir en libertad. Satanás nos quiere en el pleito de vivir en una vida de culpabilidad por nuestro pecado envés de vivir en la libertad del perdón. Cuando nosotros nos aferramos a eso que Dios ya ha perdonado, nos volvemos en unos creyentes ineficaces: sin poder para dar a conocer el evangelio de Cristo. Las palabras del himno “O, Que Canten Mil Lenguas” definen claramente lo que el perdón de Dios hace por los creyentes.


Él rompe el poder del pecado cancelado
Él libera al prisionero
Su sangre limpia al pecador
Su sangre fue dispuesta para mi


O querida amiga, el pecado pasado solo tiene el poder que tú le des.

En los Salmos, el rey David se da cuenta del poder que el pecado tiene sobre su vida. El clama a Dios en el Salmo 51 después del pecado de adulterio con Betsabe, y la muerte del esposo Usias. El le pidió a Dios exactamente lo que necesitaba para ser restaurado.


Yo no sé cual es la carga que tú llevas hoy, pero después de pedir su perdón, Dios no intenta que tú la retengas por más tiempo. Dios ya te ha perdonado y por medio del Espíritu Santo tú tienes el poder de perdonarte a ti misma y dejarlo ir. Uno de mis versos favoritos en la palabra de Dios es 2 Timoteo 1:7  leída en la versión Biblia en Lenguaje Sencillo, “Porque el Espíritu de Dios no nos hace cobardes. Al contrario, nos da poder para amar a los demás y nos fortalece para que podamos vivir una buena vida cristiana.”

 No tengas miedo. Ten el poder. Lee y ora las palabras del rey David en el Salmo 51:10-12: “¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí! No me eches de delante de ti y no quites de mí tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación y espíritu noble me sustente.”  (LBLA)

No dejes que el poder de una memoria acusadora te robe el gozo y la libertad del perdón de Dios. Comprende la realidad de que Dios te ama y te ha restaurado por medio de Él mismo mediante la confesión y el conocimiento de ti.

Señor, hoy reconozco mi necesidad de ser libre de toda acusación de mi pecado pasado. Acércame a ti y lava todo mi pecado pasado de mi memoria para que yo pueda vivir libre y testificar tu gracia y tu poder. En el nombre de Jesús. Amen


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Reflexionar y responder:Busca y canta en voz alta las palabras del himno  Mil Lenguas Para Cantar. Memoriza la cuarta estrofa. Cada vez que la memoria acusadora del pasado regrese a tu mente canta o recita la estrofa cuatro.

¿Qué me mantiene lejos de vivir la libertad del perdón? 

¿Cómo cambiará mi vida a partir de hoy, después que Dios responda a mi oración del día? 

¿Hay alguien a quien yo necesito perdonar?

Versículos poderosos:                                                                                          

Salmos32:5, "Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado." (NIV)

Salmo 71:20," Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida; de las profundidades de la tierra volverás a levantarme." (NIV)

2 Corintias 5:21, " Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios." (NIV)


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