lunes, 7 de junio de 2010
por Lysa TerKeurst
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer

Versiculo clave:

"Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida." Juan 9:3 (NVI)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo

Lectura:
Alguna vez te has preguntado, ¿He fallado como madre?

Muchas de nosotras nos angustiamos con esta pregunta. Cuando nuestros hijos cometen algún disparate o se meten en problemas, nosotras las madres tendemos a culparnos y a pensar que dicha situación es el resultado de algún error que hallamos cometido al criar a nuestros hijos.

Una evaluación honesta de nuestra labor maternal puede ser conveniente y saludable. Preguntas que nos motivan a cambiar o a mejorar ciertos aspectos de nuestra tarea pueden ser de utilidad:
• ¿Estoy siendo demasiado flexible o estricta con mis hijos?

• ¿Debo pasar menos tiempo trabajando o limpiando la casa para dedicarle más atención a los niños?

Pero cuando nuestras preguntas resultan ser una agresión más que una exhortación, dicha indagación deja de ser provechosa.

• ¿Cómo es posible que haya permitido que mi hijo hiciera lo que hizo?

• ¿Por qué no supe criar a mis hijos?

Tales preguntas más bien nos paralizan, nos desaniman, nos agotan... y comprueban que el filtro espiritual que Dios ha diseñado para proteger nuestras mentes se ha deteriorado.
¿Cómo podemos restaurar este filtro y protegernos de las mentiras y las acusaciones del enemigo? Llenando nuestras mentes con la Verdad.
Una mañana, mientras leía el capítulo 9 de San Juan, el versículo 3 me llamó mucho la atención. En este pasaje, Jesús y Sus discípulos se encontraron a un hombre ciego. Ellos le preguntaron al Señor si su ceguera era consecuencia del pecado de este hombre o el del de sus padres. Jesús les respondió que su condición no fue culpa suya ni de sus padres, sino parte del plan soberano de Dios para la vida de este hombre. Yo sentí que el Señor me animó a meditar en este pasaje y orar al respecto.

Esa tarde, mientras me encontraba platicando con una amiga cuyo hijo estaba pasando por una situación muy difícil, escuché su angustia al preguntarme, ¿Qué error he cometido como madre?

¡Qué gozo fue para mí recordar el pasaje que había leído esa mañana! Como una dulce caricia, puede usar la verdad contenida en la Palabra de Dios para consolar a mi amiga y para animarla, diciéndole que las dificultades que su hijo enfrentaba no eran su culpa y que confiara en la obra que el Señor estaba haciendo en el corazón de su hijo.

Quizá la pregunta que como madres debamos hacernos es: “¿Cómo va a utilizar el Señor esta situación para transformar, salvar, o manifestar Su poder en mi hijo?
Y la principal verdad que debemos recordar es esta: ¡Dios ama tanto a las madres como a sus hijos!

Mi oración para hoy:
Amado Señor: Ayúdame a procesar las preguntas que me hago utilizando únicamente el filtro de Tu Verdad. Te agradezco, Señor, porque Tú amas a mis hijos tanto como me amas a mí. Ayúdame a confiarte a mis hijos y lléname con Tu paz. En el Nombre de Jesús. Amén.

Pasos para la aplicación:

Cuando tus hijos – o tú como madre – estén pasando por dificultades o hallan cometido un error, busca a una amiga que ame al Señor con quien puedas orar y platicar al respecto y con quien puedas indagar las Escrituras para saber como enfrentar esta situación con sabiduría.

Ofrécele el mismo apoyo a tu amiga cuando ella o sus hijos pasen por una situación semejante.

Si tú no tienes una amiga con la que puedas hacer esto, pídele al Señor que traiga alguien así a tu vida. O escríbenos a Proverbios 31 Ministerios para la mujer. Nos encantaría orar por tí y poder animarte!

Recursos Relacionados:

Nuestra página principal
Más recursos


Puntos para reflexionar:

¿Está pasando tu hijo por alguna dificultad que te haga sentir como que has fracasado como madre?

Pídele al Señor en oración que te revele si hay alguna área en ti que Él necesite mejorar o cambiar.
Pídele que te dé la gracia necesaria para aceptar tus errores e imperfecciones. ¡Ninguna de nosotras es la madre perfecta!

Pídele que te ayude a aceptar que los problemas que tu hijo está pasando no siempre son un resultado directo de tu papel como madre. Y pídele al Señor que utilice esta situación para hacer Su obra y revelar Su gloria en la vida de tu hijo.


Versículos que te darán fuerza:

Juan 3:17, "Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él." (NVI)

2 Timoteo 1:13-14, "Con fe y amor en Cristo Jesús, sigue el ejemplo de la sana doctrina que de mí aprendiste.14 Con el poder del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida la preciosa enseñanza que se te ha confiado." (NVI)

© 2010 de Lysa Terkenurst. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora

Judith Hernández
Ana Stine
Natasha Curtis
Se ha producido un error en este gadget.

Archivos del Blog

Buscar en este blog