miércoles, 30 de junio de 2010
de Marybeth Whalen
Miembro del Equipo de conferencistas
de Proverbios 31, Ministerios para la mujer


Versículo clave:

"Y El les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Id y ved. Y cuando se cercioraron le dijeron*: Cinco, y dos peces." Marcos 6:38 (LBLA)

Hoy lee el capítulo entero. Escribe el versículo. Memorízalo


Lectura:

Eché un vistazo al reloj que se encuentra en la esquina inferior de la pantalla de la computadora. Eran las 6:47 de la tarde y el correo electrónico había sido enviado hacía ya varias horas. Me sentí mal por no haberme fijado si tenía mensajes de correo electrónico esa tarde, y me arrepentí de no haber podido responder a la súplica de mi amiga pidiéndome que orara por ella mientras se preparaba para compartir su testimonio con un pequeño grupo de la iglesia. Le dí una vista corrida una vez más al mensaje y noté que ella tenía que supuestamente empezar a las 6:30. Sintiéndome un tanto tonta, le envié una respuesta rápida diciendo:

"Querida Karen, son las 6:47 y estoy orando para que tu testimonio encuentre eficacia en los corazones de tus oyentes." No tengo la menor idea de por qué mencioné la hora, sentí que era lo que tenía que hacer. Creo que fue porque quería que ella supiera que hice lo que pude en cuanto pude. A la mañana siguiente encontré este mensaje:

"¡¡¡No lo puedo creer!!! Me dijeron que llegara a las 6:30 y que empezaríamos una vez que las mujeres pudieran ponerse cómodas con sus niños. La persona a cargo me pidió que empezara... ¡¡¡¡a las 6:47!!!!"

Hubo muchas veces en las que me encontré en una situación similar y no hice nada porque no podía hacerlo "bien". Me auto castigaba con ideas como: Si fuese mejor amiga hubiera orado inmediatamente cuando llegó el mensaje. Si fuese más organizada, me hubiera fijado si tenía mensajes antes. ¿Con cuánta frecuencia nos sentimos inadecuadas en lo que podríamos hacer como Cristianas? Deseamos que pudiéramos dar más, orar más intensamente, defender más ideas públicamente, ofrecer más tiempo. Y al final, por culpa de no poder hacer tanto como quisiéramos terminamos no haciendo nada. Porque no lo podemos hacer todo, terminamos sin hacer nada.

Al leer la respuesta de mi amiga, me alegré de haber hecho algo, tomando el poquito que tenía para ofrecer y entregándolo. Según mis horarios, llegué tarde, pero no según los horarios de Dios. Me perdí la oportunidad de orar por mi amiga antes, pero Dios, mediante un milagro, hizo que abriera el correo en el momento en el que ella estaba empezando y oré en ese momento.

En Marcos 6:35-44, Jesús hizo el milagro de alimentar a 5000 hombres. Los discípulos le dijeron que no tenían suficiente para alimentar a toda la muchedumbre. Ya estaban por darse por vencidos. Me encanta la pregunta que les hizo en el versículo de hoy "Bien, ¿pues qué tienen? Id y ved." Cuando le entregaron lo que tenían, Él pudo multiplicarlo más allá de lo se hubieran podido imaginar.

Muchas veces, me acerco y le digo lo mismo: "Solo tengo esta gotita... de dinero, de tiempo, de recursos, de energía.

Y Él me dice, "Trae lo que tengas. Eso es lo único que te pido. Yo me ocupo de aquí en más."
Por lo tanto te pregunto a ti, ¿cuál es la gotita que tu tienes para entregar? Quizá no puedas dar $1000. Pero podrías dar $10. Quizá no puedas comprometerte a entregar miles de horas para servir a la iglesia. Pero puedas servir por una hora una vez al mes. Quizá no te sientas cómoda hablando frente a una gran audiencia. Pero eres excelente en cuanto al compartir lo que Dios está haciendo en tu vida en forma individual. Quizá no puedas liderar un ministerio dedicado a la oración. Pero puedes orar por una amiga que lo necesita, aunque parezca tarde.

Deja que Dios tome tu poquito y lo transforme en mucho. Deja que Él tome tu 6:47 y lo transforme en la hora exacta.

Mi oración para hoy:

Amaado Dios, muéstrame cómo puedo responder cuando siento que no tengo lo suficiente. Ayúdame a ofrecer mi poquito en Tu nombre y observar como Tú lo multiplicas. Ábreme los ojos para identificar las veces en las que necesito ofrecer lo que tengo y dejar que eso sea suficiente, confiando en que Tú te ocuparás del resto. En nombre de Jesús, Amén.


Pasos para la aplicación:
Jesús te pregunta: ¿Qué tienes? Id y ved. Hoy pon tu atención en lo que tienes para ofrecer.
Recursos relacionados:

¿Conoces a Jesús?

Más recursos 

Puntos para reflexionar:
¿Cuáles son los obstáculos que te impiden decir que sí? ¿El temor? ¿El sentirte incapaz? ¿La inseguridad? ¿Cómo el hacer un poquito puede ayudarte a superar estos obstáculos?

Versículos que te darán fuerza:

2 Reyes 4:43, “Y su sirviente dijo: ‘¿Cómo pondré esto delante de cien hombres?’ Pero él respondió: ‘Dalos a la gente para que coman, porque así dice el SEÑOR:’ ‘Comerán y sobrará.’" (LBLA)
2 Reyes 4:44, "Y lo puso delante de ellos y comieron, y sobró conforme a la palabra del SEÑOR.” (LBLA)

© 2010 por Marybeth Whalen. Todos los derechos están reservados

Gracias por su ayuda en la traducción de este devocional.

Wendy Bello, editora
Judith Hernández
Ana Stine
Natasha Curtis
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