sábado, 31 de agosto de 2013
Wendy Pope
“En el viaje, tenía que pasar por Samaria.” Juan 4:4 (BLS) 
         
Lectura:
Detente por un momento y piensa en este milagro: ¡Dios ordena cada momento de cada día de tu vida! Esto es verdaderamente asombroso.  Dios es omnipresente y omnisciente. El conoce el próximo paso que vamos a dar aún antes de que lo demos. (Job 14:16; 31:4) Antes de la fundación del mundo, Él ya nos conocía. (Salmo 139) Es su deseo ser parte de cada detalle de nuestras vidas. Muchas veces no vemos a Dios trabajar en nuestra vida diaria porque no esperamos que Él esté allí.

La presencia de Jesús tomó por desprevenida a la mujer del pasaje de hoy.  Ella fue a satisfacer su sed durante la hora más calurosa del día. Desde luego, no esperaba encontrarse a Jesús, ni a nadie más. Ella  esperaba caminar hacia el pozo y tomar agua sin que nadie la viera.  Pero Jesús se especializaba en lo inesperado. Él había llamado a pescadores para que fueran sus discípulos.  Él había lanzado fuera a los mercaderes del templo y quién puede olvidarse de la ocasión en la que transformó el agua en vino en las bodas de Caná.

Cuando estudiamos las palabras que el apóstol Juan anotó en el versículo clave, observamos que Jesús “tenía” que ir a Samaria.  Este era el momento que Dios había designado para que la mujer Samaritana se encontrara con el único que podría satisfacer la sed de su alma. 

¿Qué hubiese ocurrido si Jesús hubiese decidido tomar un atajo hacia su próximo destino?  ¿Qué hubiese sucedido si Jesús no se hubiese reunido con el Padre todos los días, y no hubiese aprendido a reconocer su voz?  ¿Qué hubiese ocurrido si mientras estaba en el pozo, Jesús se hubiese rendido a las distracciones del enemigo?  Estas son el tipo de excusas que todos utilizamos cuando tratamos de explicar por qué no experimentamos el mover del Señor en nuestras vidas diarias.    

Piensa en lo que pudo haber ocurrido si Jesús y esta mujer no hubiesen arribado a este encuentro divino.  Ella nunca hubiese experimentado el poder redentor del Agua Viva.  Aquellos con quienes ella después compartió su experiencia, también hubieran permanecido sedientos. (Juan 4:40:42)

La pregunta que debemos hacernos es: “¿Quién está todavía sediento porque nosotros no hemos respondido cuando el Dios del universo nos ha enviado?”

Amado Padre, dame el deseo de pasar tiempo contigo cada día. Tu palabra me dice que tú deseas darme sabiduría y la instrucción necesaria para cada día. Por favor, dame el valor necesario para abordar mis encuentros divinos.  Muéstrame la importancia de la obediencia. Gracias por enviar al Espíritu Santo para ayudarme cada día.  Por favor perdóname por permitir que el enemigo obtenga la victoria cuando lucho contra la inseguridad.  Recuérdame que mi confianza, y la habilidad para comunicar tu amor con otros provienen únicamente de ti.  Te amo y reconozco que todas las cosas proceden de ti.  Gracias por el privilegio de servirte.  Utilízame para esparcir tu Reino en este mundo. En el nombre de Jesús, amén.

Cuando compras algún recurso a través de los Ministerios Proverbios 31 dejas una huella en la eternidad porque tu compra apoya las diversas esferas que sin costo alguno ofrece este ministerio para dar esperanza. Quisiéramos competir con los precios que ofrecen los enormes almacenes que venden en línea, pero sencillamente no podemos hacerlo. Por lo tanto, agradecemos muchísimo todas y cada una de las compras que hagas con nosotros. ¡Gracias!


Reflexionar y responder:
Inicia un diario para anotar las ocasiones en las cuales crees que Dios te llamó a compartir su amor con otras personas. 

Empieza a pasar tiempo con el Señor cada mañana y pídele que te ayude a reconocer su voz y a ver su actividad a tu alrededor.

Pídele a Dios que te perdone por los encuentros divinos que has desperdiciado.

Describe el último encuentro divino en el cual Dios te utilizó para tocar la vida de otra persona.
¿Qué excusas utilizo para no compartir el amor de Dios con otros?

¿Puedo escuchar con claridad la voz de Dios y entender lo que él me llama a hacer?   Escribe las razones por las cuales tu respuesta es “sí” o “no”.

¿Qué espero de Dios cada día?


Versículos poderosos:
Juan 15:5,  “"El discípulo que sigue unido a mí, y yo unido a él, es como una rama que da mucho fruto; pero si uno de ustedes se separa de mí, no podrá hacer nada.” (BLS)

Romanos 12:1,   “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.” (NVI)  

I Corintios 10:31,   “Cuando ustedes coman, o beban, o hagan cualquier otra cosa, háganlo para honrar a Dios.” (BLS)

II Corintios 5:20,  “Cristo nunca pecó. Pero Dios lo trató como si hubiera pecado, para declararnos inocentes por medio de Cristo.” (BLS) 

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