sábado, 28 de septiembre de 2013

Micca Campbell


"De pronto se desató una tormenta. El viento soplaba tan fuerte que las olas se metían en la barca, y esta empezó a llenarse de agua.  Jesús se levantó y ordenó al viento y al mar que se calmaran. Enseguida el viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo." Marcos 4:37, 39, (BLS)

Lectura:
Cuando pasas por medio de una tormenta: problemas financieros, de salud, o en tus relaciones,  ¿te parece como si Cristo estuviera lejos, inconsciente de tu situación?

Los discípulos eran navegantes expertos, pero ellos se encontraron en una situación desesperante que solo Jesús podría superar.  Las olas ahogaban la barca, llenándola de agua.  ¿Y dónde se encontraba Jesús?  Dormido, inconsciente de la tormenta… o por lo menos, así parecía.

Cuando sus esfuerzos por salvarse fallaron, los discípulos ansiosamente clamaron a Jesús por ayuda.  El se levantó, reprendió al viento y ordenó a la tormenta que se calmara.  Después les preguntó, “¿Por qué estaban tan asustados? ¿Todavía no confían en mí?” (Marcos 4:40)

Buena pregunta.

¿Qué sale a flote cuando pasas por una tormenta?  Si Jesús ha prometido nunca dejarnos, entonces no tenemos nada que temer, ¿no es así?  Recuerda: Jesús siempre está en la barca.  Pero para poder sobrevivir la tormenta, debemos mantener nuestros ojos en él y no en las circunstancias.

Debemos confiar en que:

1) Aunque Jesús estaba dormido, él conocía la situación.  La tormenta no lo despertó, sino el clamor de sus discípulos.  Jesús estaba en control.  Recuerda lo que dijo Jesús: “Dos pajarillos no valen sino una monedita. Sin embargo, ninguno de los dos muere sin que Dios, el Padre de ustedes, lo permita.” (Mateo 10:29)

2) Jesús responderá a tu clamor.  Aunque a veces parezca como si estuviera dormido, Jesús está permitiendo que alcancemos un punto de desesperación que nos obliga a rendirnos a él.  Como pasó con los discípulos.  Aunque ellos sabían cómo manejar la tormenta, llegó un momento en que sólo Jesús podía ayudarlos.

3) Con Jesús tú puedes sobrevivir la tormenta.  Todos enfrentaremos problemas, pero solo los hijos de Dios tienen la promesa de su presencia en medio de la tormenta.  Jesús nunca prometió que todo sería fácil, pero sí prometió un viaje seguro.  Dios jamás nos abandonará cuando experimentemos dificultades.

Henry Blackaby, autor de “Mi experiencia con Dios” dijo: “Los efectos de la tormenta no eran la verdad en la situación de los discípulos.  La verdad estaba dormida en el barco.” Las circunstancias en la vida no tienen la última palabra.  Jesús la tiene.  Isaías 41:10 dice: " Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.” (NVI)

Cuando las olas te agobien, recuerda que no estás sola.  No hay necesidad de temer.  Confía en que Jesús está en la barca.  Y con él, tú puedes sobrevivir la tormenta.

Amado Señor, Gracias por ser mi provisión en medio de la tormenta.  Necesito saber que estás cerca.  Ayúdame a confiar en ti, aún cuando no puedo distinguir entre la tierra y la lluvia.  Quiero confiar en que tú me guiarás a un lugar seguro.  En el nombre de Jesús, Amén.

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Reflexionar y responder:
Así como las tormentas son parte de la naturaleza, la adversidad es parte de la vida.  Aférrate a Jesús en medio de la tormenta y confía en su cuidado hasta que él traiga la calma.
¿Cuál es tu primera reacción ante un problema: temor o fe?
¿Qué pasos puedes dar para transformar el temor en fe?
¿Necesitas dejar de tratar de arreglar tus problemas y entregárselos a Jesús?
¿Has agradecido al Señor por ser tu provisión y tu ayuda?


Versículos poderosos:                                                                                
Salmos 27:14, "Por eso me armo de valor, y me digo a mí mismo: Pon tu confianza en Dios.  ¡Sí, pon tu confianza en él!" (BLS)

Isaías 43:2, "Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas." (NVI)
Filipenses 4:13, "Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones." (BLS)

Salmos 31:24, "Todos ustedes, los que confían en Dios, ¡anímense y sean valientes!" (BLS)

Filipenses 4:6, "No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos." (BLS)

© 2013  de Micca Campbell. Todos los derechos están reservados.

Gracias por su ayuda en la traducción de esta lectura:

Wendy Bello, editora
Van Walton, Directora del ministerio para latinas

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